8 de agosto 2006 - 00:00

Madonna pide paz desde la provocación

Madonna ensu actuaciónde anteayeren el estadioOlímpico deRoma, ante70.000personas. ElVaticanocondenó elempleo quehace de laCruz en esteshow.
Madonna en su actuación de anteayer en el estadio Olímpico de Roma, ante 70.000 personas. El Vaticano condenó el empleo que hace de la Cruz en este show.
Roma (EFE) - Madonna reunió el domingo en el estadio Olímpico de Roma a unas 70.000 personas que siguieron el único concierto italiano de su gira «Confessions Tour 2006». La cantante había llegado a la tierra de sus antepasados (recuérdese que su verdadero nombre es Louise Veronica Ciccone), rodeada de expectación y de polémica, ya que interpreta uno de los temas sobre una cruz de espejos y con una corona de espinas sobre su cabeza.

Este gesto había suscitado la crítica previa de la Iglesia Católica -apoyada por los líderes musulmanes y la comunidad judía-, mientras ella, a través de su portavoz, invitó al Papa Benedicto XVI al concierto en un estadio ubicado a un kilómetro y medio de las puertas del Vaticano.

Sus seguidores esperaron durante horas a las puertas del estadio Olímpico para poder disfrutar del concierto, al que asistieron, entre otros, el ministro italiano de Cultura, Francesco Rutelli, el jugador de fútbol Francesco Totti, el director de cine español Pedro Almodóvar y el cantante Lenny Kravitz.

Ajena a las críticas de los religiosos de distinto signo y la condena de la Santa Sede (uno de cuyos representantes dijo que «ser suspendido en una cruz con una corona de espinas como la de Cristo ya es de por sí absurdo. Hacerlo en la cuna del cristianismo se acerca a la blasfemia»), durante el concierto, Madonna realizó un llamamiento en favor de la paz: «Es posible tener paz en este mundo. Deben creer que cambiar el mundo es posible». En otro momento, no sin sentido del humor, señaló: «Es verdad que los milagros se hacen realidad. Aquí en Roma han sucedido dos: el primero que Italia ha ganado la Copa del Mundo, el segundo que la lluvia ha parado antes de mi show».

Con 10 minutos de retraso, Madonna apareció en el escenario, vestida de amazona en negro y con una fusta en la mano, sobre las notas de «Future Lovers». Después de un «Ciao Roma», arrancó con un fragmento del «Like a Virgin», que la hizo famosa hace 22 años.

El momento más esperado del concierto fue el tema «Live to Tell», en el que Madonna canta en el mencionado crucifijo y con la corona de espinas de acero, mientras a su espalda se proyectan imágenes y cifras sobre el sufrimiento de la gente en el mundo. Tras dos horas de concierto y con los últimos compases de «Hung up», Madonna desapareció detrás de una lluvia de globos dorados, que dejaron a sus seguidores esperando en vano un bis.

Te puede interesar