Obra del chubutense José Luis Tuñón, uno de los 250 artistas entre consagrados y
emergentes que reúne la representativa muestra «Argentina Pinta Bien».
"Argentina Pinta Bien", el ambicioso programa llevado a cabo conjuntamente entre Repsol YPF, el Centro Cultural Recoleta y su Asociación Amigos para difundir la obra de artistas plásticos, ha llegado como estaba previsto a Buenos Aires, donde se exhibirá hasta fines de julio. Durante 2003 y 2004, Alberto Petrina, su curador general, seleccionó con expertos locales, a artistas de Córdoba, Mendoza, Neuquén, Santa Cruz, Chubut y Río Negro cuyas exposiciones se vieron en museos y centros culturales de dichas provincias. La rigurosa selección no discriminó disciplinas, reunió artistas consagrados, de la generación intermedia y emergentes en un total de 224 con 650 trabajos en un montaje impecable y atractivo que ocupa la totalidad de las salas de la planta baja del Centro.
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Por su tradición pictórica de altísimo nivel, Córdoba presenta el conjunto más nutrido con nombres de maestros como Alonso, Seguí, Ocampo, Cresta, Monteiro, Giusano, Suárez Serral, Pont Vergez. Entre los de la generación intermedia, artistas conocidos en Buenos Aires tanto por su trayectoria nacional e internacional como Raúl Díaz, Remo Bianchedi, Pablo Canedo, Roger Mantegani, Marcelo Torretta, Germán Wendel, Daniel Capardi, Ernesto Berra, Tulio Romano, Sara Galiasso, Oscar Páez, Fabián Liguori, Res, Argüello Pitt.
La transparencia de la fotografía de Ananké Asseff, el vestidito profano de Celeste Martínez, la originalidad de los objetos de Gustavo Piñero, las técnicas mixtas de Manuel Quiroga, figuran entre los emergentes que no deberían soslayarse.
Como no podría ser de otro modo, gravita en el arte de Mendoza un paisaje bellísimo pero en el que sus artistas desarrollan un lenguaje universal. Otro punto del país de gran tradición pictórica que se remonta a la primera mitad del siglo XIX con el paso de pintores extranjeros, Monvoisin, Rugendas. Debe enfatizarse que durante los años '40 la Universidad Nacional de Cuyo y la de Tucumán se transformaron en los más relevantes centros de enseñanza artística del país. Importantes escultores: Elio Ortiz, Roberto Rosas, Susana Dragotta, Chalo Tulián, Carmen Ramírez, Vivian Magis, Daniel Ciancio, además de pintores como Edgar Murillo, Angel Gil, Germán Alvarez, Daniel Bernal, Marcela Furlani, entre los fotógrafos López Rotella y Mortarotti, Cristian Delhez, representante de una fructífera pléyade de grabadores, constituyen parte del numeroso grupo destacado de Mendoza.
Del arte de Chubut: Arte de la Estepa, en fotos de Gé/Táboas, Teodoro Nürnberg, Pini Raffaele, Pablo Villagra. La provocativa obra de José L. Tuñón con su «Ostrea Magna», un fósil al que el artista dota de rueditas y alude a la movilidad interior y exterior de cada ser, la influencia de la tradición europea en la pintura del «paisaje de barcos» de Miecislao Dola, característica de Comodoro Rivadavia, la arquitectura de la zona «revisitada» por Laura Bratoz, las maderas policromadas de reminiscencias milenarias de Gutiérrez Garay, los registros digitales de una instalación efímera de Adriana Vázquez y la excelencia de las xilografías de Adrián Pandolfo.
Entre los 34 artistas seleccionados de Río Negro: El Arte de la Frontera, la mayoría llegados de distintas partes del país, señalamos la visión antropológica de Reinaldo Agosteguis, los dibujos de Tam Muro, las delicadas esculturas vegetales de Eduardo Rappoport así como la nada inocente «Mantis Religiosa» de Nadia Guthmann en tela metálica que se alza dominante en la Sala Cronopios. En cuanto a la fotografía, Federico Bechis propone un depurado contrapunto de luz y sombras, tomas directas, de elementos de la naturaleza. Arte del Viento, así califica poéticamente Petrina al Arte de Neuquén que como el de Río Negro carece de tradición académica.
Los artistas seleccionados también provienen de diferentes regiones. Se impone la pintura como disciplina y en general aparecen desligados de toda influencia ejercida desde Buenos Aires. Sobresalen Ortega Castellano con su pintura, grafitos y técnica digital, la pureza de la cerámica raku de Muñoz, el constructivismo de Calá Lesina así como Oscar Campos, un hiperrealista del paisaje neuquino. Celeste Vénica, la más joven de los seleccionados, adhiere a una vertiente conceptual de impecable realización.
Otro arte que carece de pasado es el Arte de Santa Cruz o Arte del Despojamiento. Su rigor climático, la soledad, los grises y blancos del paisaje se imponen. De allí la austeridad , característica de los artistas que, en gran parte, utilizan la fotografía como medio expresivo. Entre ellos: Mario Baigorria, Carlos Hopian, Horacio Córdoba, Bettina Muruzábal, Andriana Opacak, Patricia Viel. Pulcros, irónicos, los objetos patrióticos de Liliana Solari y Cristina Acuña, la escultura minimalista de Norberto Sueldo y la gráfica de Gustavo Camisay.
Sin duda que este listado y el comentario sobre los artistas es incompleto pero lo relevante de esta exposición es poner al contemplador en estado de alerta para comprender que esta selección ha sido incluyente, heterogénea, ecléctica y que como señala su curador, «representa a ese otro país inmenso que no siempre miramos con atención suficiente». Los siete catálogos magníficamente editados constituyen una verdadera fuente de consulta. Corrientes y Salta son las provincias escogidas para la continuación del programa durante el segundo semestre del año.
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