La guerra en Irán despertó la preocupación en los mercados financieros por temores inflacionarios, que dejarían obsoletos a ciertos bonos globales que habían registrado su mejor comienzo de año desde la pandemia.
El mejor inicio de año para los bonos desde la pandemia se desvanece por la guerra en Irán
Los inversores están en estado de alerta por posibles malos rendimientos de los bonos soberanos de cara al futuro.
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El conflicto en Medio Oriente asalta a los mercados globales.
Mientras la incertidumbre crece porque se dispare el petróleo debido a la prolongación del conflicto, los bonos del Estado de EEUU, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur e Indonesia registraron pérdidas esta semana. Los temores inflacionarios contrarrestan el atractivo de los bonos soberanos en momentos de conflicto global.
La directora del banco central australiano, Michele Bullock, advirtió que este contexto puede provocar una suba en las tasas de interés a finales de este mes. Por su parte, Mark Cranfield, estratega de Market Live, aseguró: “Las señales de los bonos del Tesoro durante la noche fueron negativas, pero este se perfila como un día aún peor para los mercados de renta fija de toda la región".
Mohamed El-Erian, ex director ejecutivo de Pacific Investment Management, lo describió como un nuevo “viento de estanflación” que está soplando en la economía mundial.
La alerta por parte de los indicadores
Un indicador Bloomberg de bonos mundiales cayó un 0,8% el lunes, la mayor pérdida en un día desde mayo. En detalle, los rendimientos estadounidenses a 10 años apenas variaron, tras subir 10 puntos básicos el lunes, mientras que los de 10 años de Japón subieron seis puntos básicos el martes. Además, los de Australia saltaron hasta 12 puntos básicos, hasta el 4,75%.
Por el contrario, China está mostrando cierta resistencia, ya que sus rendimientos apenas variaron el lunes y los futuros de los bonos subieron. Esto se logró gracias a abundante liquidez tras una inyección del banco central que ayudó a anclar los rendimientos. Mientras tanto, persiste la fragilidad entre los inversores, que pondrán el foco en el petróleo y las perspectivas de los precios de la energía.





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