26 de octubre 2004 - 00:00

Cada municipio tendrá su propio jefe policial

Cada municipio con su sheriff. En un retorno a las fuentes, a los días en que cada pueblo contaba con un comisario todopoderoso, el conurbano entrará en un proceso de parcelado por el cual en cada distrito el mando policial estará centralizado en un único jefe uniformado.

Ese modelo, que empezará a aplicarse en noviembre en la zona norte del Gran Buenos Aires, supone la desintegración operativa de las departamentales que, hasta ahora, conforman la matriz del esquema orgánico de la Policía, siguiendo el diseño que hace cinco años digitó León Arslanian.

Pero ayer, en el piso 19 del Banco Provincia, Felipe Solá, escoltado por su ministro de Seguridad, juntó a treinta intendentes del conurbano para anunciar el fin de esa estructura y que, desde noviembre, se comenzará con un modelo descentralizado.

Este nuevo ordenamiento operará a partir de los siguientes puntos:

• La Policía de cada municipio estará bajo el mando de un comisario inspector designado por el Ministerio de Seguridad. El uniformado, que será el responsable policial del distrito, estará vinculado al jefe comunal, pero no dependerá de éste como ocurrirá, en cambio, con la Policía Comunal. Este sistema de Policía Comunal se instrumentará en los pueblos y ciudades con menos de 70 mil habitantes, donde el intendente será en la práctica el jefe policial.

• Ese esquema, denominado Policía Distrital, implica la desaparición -al menos como funcionan hasta ahora- de las departamentales. Una vez operada la descentralización, cada una de estas megaestructuras quedará reducida en personal y sólo se abocará a la articulación entre las policías distritales y a realizar investigaciones sobre delitos complejos que, en general, exceden las fronteras de un municipio.

• Con el parcelamiento de la fuerza,
cada distrito logrará aumentar entre «20% y 25%» la cantidad de efectivos con asiento en el territorio. Ese incremento será a partir de derivar a los municipios los uniformados de cuerpos especiales que actualmente están centralizados en las departamentales, como los grupos Marea Azul.

• El mecanismo se instrumentará desde el mes próximo en la Departamental de San Isidro, que abarca los partidos de Vicente López, Pilar, San Fernando, Tigre y San Isidro. En noviembre, la provincia designará un comisario inspector para cada municipio y redistribuirá a los efectivos. En los 90 días siguientes, el esquema se extenderá al resto del conurbano y a las grandes ciudades del interior, como Bahía Blanca, Mar del Plata y Junín.

• A partir de la descentralización, el gobierno pretende ganar eficiencia porque, a diferencia de la actualidad cuando se activan políticas macro para cada departamental, con la Policía Distrital,
cada municipio podrá contar con una estrategia específica, la cual se diseñará tomando como base el mapa del delito de la zona. «Se acercará la Policía a la gente y a sus necesidades», explicó Arslanian.

Ayer, en el Banco Provincia,
Solá destacó este punto, pero aclaró que el jefe policial será independiente del intendente. De hecho, será nombrado por la cartera de Seguridad. El tema no es menor: fue Arslanian el más feroz crítico entre el presunto vínculo entre comisarios e intendentes.

Ese fue el único punto que generó murmullos entre los jefes comunales que, hasta entonces, habían avalado sin reservas la propuesta detallada por
Solá y Arslanian. Pero intervino Manuel Quindimil, de Lanús.

«¿Pero después que dijeron que existía connivencia entre los intendentes y la Policía, ahora vamos a tener un comisario en cada municipio?
», inquirió el veterano.

• Fin de las purgas

« No, Manolo. Al comisario lo nombramos nosotros: no tendrá nada que ver con ustedes», intervino Solá para despejar las dudas que además anticipó que, aunque pedirá la prórroga de la Ley de Emergencia Policial, ya no la usará para realizar purgas masivas.

El resto de los intendentes no puso objeciones e, incluso, destacó el plan. Lo hicieron
Hugo Curto (Tres de Febrero), Julio Pereyra (Florencio Varela), Alberto Balestrini (La Matanza), Alberto Descalzo (Ituzaingó), Raúl Othacehé (Merlo), Juan José Mussi (Berazategui) y Sergio Villordo (Quilmes), entre otros.

No participaron
Enrique García (Vicente López), Gustavo Posse (San Isidro) ni Ricardo Ubieto (Tigre) que ya habían escuchado el plan oficial, el sábado, de boca de Arslanian.

Por el lado del gobierno bonaerense, también participaron el ministro de Gobierno,
Florencio Randazzo; su par de Justicia, Eduardo Di Rocco; y el jefe de Gabinete.

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