18 de octubre 2004 - 00:00

Intento

Como ocurre en Londres, en Chicago y en Israel, en un pueblo del interior bonaerense se instalará un sistema de vigilancia con videocámaras en un intento para prevenir delitos. Dentro de un mes, la localidad de Lobos contará con una red que funcionará las 24 horas, durante todo el año, filmando y registrando los movimientos de los vecinos. Otras ciudades planifican modelos similares.

Como en la película «The Truman Show», pero con escenografía pampeana y color local. En un mes, los 27 mil habitantes de Lobos, una pequeña ciudad bonaerense, participarán de una experiencia de característica peculiar: estarán vigilados las 24 horas por cámaras de video.

El ojo digital no se entrometerá, claro, en la intimidad de los vecinos como ocurría con el personaje que encarnó Jim Carrey; ni tampoco los convertirá en protagonistas de un espectáculo de TV. Aquí la razón es más cruda: el temor a la delincuencia que fuerza a potenciar los recursos para protegerse.

Y en Lobos, como también se planifica en otros pueblos del interior provincial como Dolores y San Miguel del Monte, la ocurrencia del intendente Gustavo Sobrero (PJ) para evitar un estallido delictivo fue poner a la ciudad bajo vigilancia permanente.

• Ejemplos

El plan adopta una tendencia internacional. Por caso, hace años, en Israel funcionan sofisticados sistemas de control por video. Chicago (Estados Unidos), es una ciudad bajo la atenta mirada de un ejército de 2.000 cámaras que en 2006 sumarán otras 250. Lo mismo ocurre en el centro de Londres.

Con menos despliegue, en Lobos seis cámaras de video, ubicadas en puntos estratégicos de la localidad, observarán y registrarán todo lo que ocurra, 24 horas al día, 365 días al año. En algún punto serán cámaras ocultas porque, lógicamente, los vecinos no sabrán donde estarán ubicadas.

Y las imágenes captadas por esos
seis vigías digitales confluirán en una estación receptora ubicada en la comisaría local donde serán grabadas y archivadas. El costo de todo el sistema rondará los 60 mil pesos, que el municipio financiará con un subsidio del gobierno provincial.

«Tendrán básicamenteun objetivo preventivo aunque, en caso que se produzca algún ilícito, podrán usarse para la posterior comprobación del eventual hecho»,
le explicó ayer Sobrero a este diario.

Lobos no es una ciudad peligrosa. Salvo hurtos o robos menores, la fiebre delictiva no los infectó como ocurrió con el conurbano.
En todo caso, el mayor riesgo está en la zona rural, golpeada como en toda la provincia, por las mafias del cuatrerismo.

Pero tres meses atrás hubo un incidenteque alteró la calma pueblerina: un grupo comando realizó un planificado asalto a un comercio de venta de productos agropecuarios. El operativo duró dos horas durante las cuales varios clientes fueron retenidos y robados. A pesar de que Sobrero venía diseñando un plan de seguridad, aquel hecho impactante aceleró su puesta en marcha. La semana pasada, el jefe de Gabinete bonaerense, Florencio Randazzo, le acercó los fondos para financiar el proyecto. Y en 30 días, las cámaras estarán rodando.

Sobrero
machaca con su idea. «La base es la prevención», insiste el intendente que en pocos días firmará el convenio para que el gobierno local se haga cargo de su Policía en el marco del plan del ministro de Seguridad, León Arslanian, conocido como Policía Comunal.

Cuando el municipio empiece a gestionar su propia policía,
Sobrero pedirá además que los efectivos que viven en Lobos, pero cumplen funcionen en otros destinos, sean trasladados a la ciudad. Ya logró, por caso, que el comisario local sea un lobense: Efraín Marro.

Que los jefes policiales y los uniformados vivan y tengan sus familias en el mismo lugar donde trabajan genera mayor compromiso y, entienden los especialistas, mejora la eficiencia policial.
Sobrero considera que es así.

Pero en realidad, será otro mojón en un esquema más amplio y pretencioso que además del sistema de videocámaras incluye patrullas rurales y comunitarias para vigilar los campos y los barrios y un trabajo de contención de niños y jóvenes en riesgo social.

Hace unos días, tres patrullas recorren los caminos rurales y en algunas semanas, una cantidad similar de móviles -manejados por empleados municipaleshará rondines por la ciudad. Aportarán la mirada humana al control tecnológico y esquemático de las videocámaras.

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