El último invierno, mucho más frío y extenso de lo esperado, impactó de forma significativa en la salud respiratoria, provocando un aumento en los contagios que persisten incluso con la llegada de la primavera y la recurrencia de la tos. En esta temporada, donde generalmente predominan las alergias, la prolongación de las bajas temperaturas impulsó la circulación de diversos virus respiratorios.
Tos persistente en primavera: las alergias llegan recargadas por un fenómeno particular
El frío y extenso invierto pasado provocó un aumento en la circulación de diversos virus respiratorios. A su vez, la baja tasa de vacunación empeoró el panorama.
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Entre los virus que más afectaron a la población se encuentra el virus sincicial respiratorio (VSR). Según el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) publicado por el Ministerio de Salud, “el 96% de los casos registrados hasta la fecha en 2024 ocurrieron a partir de la semana epidemiológica 20, alcanzando su pico entre las semanas 23 y 30”. Aunque los contagios han disminuido desde entonces, aún se detectan más de 100 casos semanales.
El especialista en Alergia e Inmunología y presidente de la Fundación para el Estudio del Asma y otras Enfermedades Alérgicas (Fundaler), Pablo Moreno, explicó que “el frío prolongado mantuvo la alta circulación del virus, que normalmente disminuye con el aumento de las temperaturas”. Esta situación es preocupante, sobre todo para los grupos de riesgo como adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, quienes son los más vulnerables ante el VSR.
Las bajas temperaturas prolongaron la circulación viral
La Asociación Argentina de Medicina Respiratoria (AAMR) alertó sobre numerosos picos de infecciones respiratorias desde mayo, siendo el virus sincicial respiratorio y la influenza A los más prevalentes. Las ciudades más afectadas fueron Buenos Aires, Rosario y Córdoba. La mayoría de los casos fueron de origen viral, lo que generó síntomas prolongados como tos y congestión, que en algunos casos duraron más de un mes.
Laura Pulido, neumonóloga y coordinadora de la Sección Infecciones Respiratorias de la AAMR, destacó que “este invierno fue excepcional no solo por su duración, sino por las bajas temperaturas persistentes”. Esto facilitó la propagación de virus y, junto con la falta de ventilación adecuada, las infecciones respiratorias se expandieron rápidamente.
Las condiciones de hacinamiento y la falta de espacios ventilados debido al frío crearon el escenario ideal para que los virus se propagaran rápidamente en las comunidades. Además, la baja tasa de vacunación en los últimos años contribuyó a que muchos quedaran desprotegidos ante enfermedades respiratorias como la influenza y el neumococo. Pulido señaló que la agresividad de los virus respiratorios este año fue mayor de lo habitual, y no fue raro observar casos de coinfecciones, especialmente en niños. Las infecciones múltiples complicaron aún más los cuadros clínicos, lo que requirió un mayor control médico en las guardias pediátricas.
Alergias y virus: una combinación peligrosa en primavera
Con la llegada de la primavera, en lugar de desaparecer, los problemas respiratorios se intensificaron debido a las alergias estacionales. Moreno indicó que “el polen y los ácaros presentes en esta época del año agravan los síntomas en personas con rinitis y asma”. Esto, sumado a las secuelas del invierno, incrementó notablemente los casos de polinosis y otras afecciones respiratorias.
La contaminación y los cambios climáticos también empeoraron la situación. Stella Maris Cuevas, otorrinolaringóloga y alergista, explicó que “el cambio climático acelera procesos como la fotosíntesis, lo que incrementa la cantidad de alérgenos en el aire y agrava los síntomas de rinitis alérgica”.
La baja cobertura de vacunación, una de las causas del problema
La reducción en las tasas de vacunación fue señalada por los expertos como uno de los factores que empeoró el panorama. Un informe de Unicef y la OMS reveló que desde 2019 las coberturas de inmunización han disminuido. Esto ha llevado a un mayor riesgo de brotes de enfermedades prevenibles.
Pulido destacó la importancia de la reciente incorporación de la vacuna contra el VSR para grupos de riesgo, aunque aún no es parte del calendario obligatorio. Esta vacuna es una herramienta clave para prevenir infecciones en personas mayores de 60 años o con enfermedades crónicas.






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