Negro continúa su proceso de crecimiento en Buenos Aires con la apertura de Negro El Salvador, un nuevo espacio ubicado en una esquina vidriada y luminosa de Palermo que refuerza la identidad de la marca y amplía su presencia en uno de los barrios gastronómicos más activos de la ciudad. El local propone una experiencia pensada para acompañar distintos momentos del día, donde el café de especialidad convive con una carta artesanal, vinos y vermut.
Expansión estratégica y café de especialidad en el corazón de Palermo
Negro, la marca pionera en café de especialidad, suma una nueva sede en una esquina clave de Palermo, con una propuesta que combina diseño contemporáneo, cocina artesanal y control total del grano a la taza.
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Dirección: El Salvador 4200, Palermo.
Esta nueva apertura se inscribe en una trayectoria que comenzó en 2015, cuando Negro fue pionera en llevar el café de especialidad al microcentro porteño. Diez años después, la marca alcanza reconocimiento internacional tras ser incluida en 2025 entre las 100 mejores cafeterías del mundo. Un hito clave en su crecimiento fue la creación de su propio tostadero, Fuego Tostadores, que le permite controlar todo el proceso productivo, desde la selección del grano hasta la taza servida, asegurando calidad, trazabilidad y consistencia.
Propuesta gastronómica de Negro
La propuesta gastronómica de Negro El Salvador acompaña este enfoque con una carta íntegramente elaborada por su propio equipo, con atención al producto, la estacionalidad y la simpleza bien ejecutada. Desde la mañana ofrece desayunos y meriendas con pan de masa madre, avocado toast en distintas versiones, pancakes, tostada francesa de brioche, yogur con granola casera y fruta fresca, además de una destacada pastelería de mostrador que incluye medialunas, chipá, danesas, alfajores artesanales, cookies y fosforitos.
Al mediodía, el local suma una alternativa pensada específicamente para el almuerzo, disponible de 12 a 16 h, con tres platos que combinan practicidad y cocina casera: tarta del día con ensalada de hojas verdes y pickle de cebolla, milanesa de peceto con tallarines salteados en manteca de limón y hierbas, o berenjena asada con hummus, passata de tomates y queso sbrinz. A lo largo de todo el día, la carta se completa con sándwiches y tostados, entre los que destacan el de pastrón con mostaza de Dijon y cebolla caramelizada, y el clásico sánguche de milanesa con alioli, rúcula, tomate confitado y pickles.
El café, como eje central del proyecto, se expresa en una carta amplia que incluye espresso simple y doble, americano, flat white, latte y cappuccino, además de métodos filtrados como Fellow, que permiten resaltar el perfil de cada origen. También se ofrecen versiones frías como iced coffee y cold brew, junto a propuestas especiales como el affogato con helado de sambayón de Mamuschka y una cuidada selección de tés Tealosophy, en línea con el compromiso de la marca con proveedores nacionales de excelencia.
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