Mantener la densidad ósea a partir de los 50 años requiere fuentes de calcio más allá de los lácteos tradicionales. A medida que la edad avanza, la capacidad del cuerpo para absorber calcio disminuye, lo que eleva la vulnerabilidad frente a fracturas y osteoporosis. Además, factores como la actividad física, la alimentación y la genética influyen en la fortaleza de los huesos y en el mantenimiento de la densidad mineral ósea.
Ni leche ni yogur: el superalimento marino con más calcio que fortalece tus huesos a los 50
La incorporación de ciertos nutrientes clave puede contribuir a prevenir la pérdida de masa ósea y a proteger la salud general en etapas de mayor riesgo.
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Especialistas invitan a repensar una alternativa vegetal que combine beneficios nutricionales y sostenibilidad ambiental.
Los especialistas señalan que, si bien la leche y el yogur siguen siendo fuentes relevantes de calcio, la diversificación de la dieta con otros nutrientes esenciales como magnesio, proteínas y antioxidantes puede mejorar los resultados en la salud ósea y cardiovascular, especialmente en adultos mayores de 50 años.
¿Por qué el calcio es vital a partir de los 50 años?
El calcio interviene en funciones fundamentales del organismo: estructura ósea, contracción muscular, coagulación sanguínea y transmisión nerviosa. Su déficit incrementa el riesgo de osteoporosis, una enfermedad silenciosa que afecta a millones de personas y que se intensifica con la edad.
Según estudios médicos, garantizar la ingesta suficiente de calcio a partir de los 50 años es importante para frenar la pérdida de masa ósea y reducir la probabilidad de fracturas. Esto se vuelve más relevante en poblaciones con dietas restrictivas o con menor consumo de lácteos, donde la búsqueda de alternativas seguras y efectivas se vuelve prioritaria.
Las algas: la fuente de calcio “olvidada” que supera a los lácteos
Entre las alternativas vegetales, las algas destacan por su alto contenido de calcio y su biodisponibilidad. Variedades como wakame o hiziki concentran niveles comparables o superiores a los de la leche, además de aportar proteínas, fibra, antioxidantes y minerales esenciales como hierro y magnesio.
Su consumo puede contribuir a prevenir la osteoporosis, favorecer la digestión, estabilizar los niveles de azúcar en sangre y proteger la salud cardiovascular. No obstante, los expertos recomiendan moderar la ingesta debido a su contenido de yodo y metales pesados, y consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlas de manera regular.
Cómo incluir algas en tu dieta diaria para prevenir la osteoporosis
Las algas pueden incorporarse en ensaladas, sopas, guisos y snacks deshidratados, lo que permite integrarlas en la alimentación de forma práctica y versátil. Su cultivo sostenible también las convierte en una alternativa amigable con el medio ambiente frente a fuentes tradicionales de proteína y minerales.
Los nutricionistas aconsejan diversificar la dieta y evitar depender exclusivamente de un único alimento. Con un consumo moderado y planificado, las algas fortalecen los huesos, aportan proteínas de calidad y contribuyen a la salud digestiva y cardiovascular sin un alto aporte calórico.
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