Los estudiantes franceses volvieron a bloquear decenas de escuelas secundarias, en una nueva jornada de movilización que busca mantener la presión sobre el gobierno de Emmanuel Macron por la falta de recursos en el sistema educativo. Las protestas, que comenzaron a mediados de septiembre en la región de París y luego se extendieron a otras ciudades, atraviesan una nueva etapa marcada por el aumento de la tensión entre los manifestantes y las fuerzas de seguridad.
Francia vuelve a enfrentar bloqueos en sus liceos por las protestas estudiantiles
Los alumnos exigen más recursos para la educación, mientras la jornada servirá para evaluar el alcance de la convocatoria.
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Francia: cientos de escuelas siguen cerradas y crece la tensión por las protestas estudiantiles
Los estudiantes vuelven a las calles y bloquean los liceos franceses.
En París, uno de los puntos centrales de la protesta fue el liceo Hélène Boucher, donde los estudiantes colocaron contenedores de basura y bicicletas frente a la entrada para impedir el acceso. La medida se produce después de que las autoridades reforzaran el cierre de varios colegios la semana pasada, tras algunas manifestaciones en las que hubo daños materiales y personas heridas, entre estudiantes, trabajadores y policías.
La movilización también consiguió el respaldo de otros sectores. En distintas ciudades se realizaron concentraciones durante la mañana, mientras que los sindicatos llamaron a los trabajadores a sumarse a las protestas para acompañar los reclamos de los estudiantes.
Crece la tensión por las protestas estudiantiles
La respuesta de las fuerzas de seguridad se convirtió en otro de los puntos de tensión. La semana pasada se registraron más de 5.000 detenciones y el 85% de los arrestados eran menores de edad. El uso de gas lacrimógeno, detenciones y armas destinadas al control de disturbios contra adolescentes generó críticas entre algunos padres y docentes. En el liceo Hélène Boucher, varios adultos llegaron a colocarse entre los estudiantes y los agentes que vigilaban el lugar.
Los jóvenes reclaman mejores condiciones para estudiar y denuncian problemas que van desde la falta de personal y materiales hasta el deterioro de los edificios. También cuestionan la elevada carga académica y la cantidad de horas obligatorias de clase, que se encuentra entre las más altas de Europa.
El movimiento comenzó como una protesta concentrada en la periferia de París, pero en las últimas semanas consiguió extenderse a distintas regiones de Francia. El respaldo de sindicatos, padres y docentes, junto con la respuesta de las autoridades, será determinante para saber si los estudiantes consiguen mantener la presión y prolongar la movilización.




