15 de marzo 2005 - 00:00

"Hay un gobierno que alienta la insurrección. ¿Chávez? Puede ser"

Berlín - El ministro de Desarrollo Económico de Bolivia, Walter Kreidler Guillaux, volcó ayer mayor presión para aumentar el precio de las exportaciones de gas a la Argentina. «Nos causaría muchas dificultades explicar a otros compradores el precio al que le vendemos el gas a la Argentina», dijo en una entrevista con Ambito Financiero realizada en Berlín, donde se trasladó para participar de la Bolsa Internacional de Turismo (ITB). Los siguientes son los tramos principales del diálogo, que incluye una sugestiva mención a un gobierno latinoamericano que apoya la insurrección campesina en Bolivia: ¿Hugo Chávez?

Periodista:
¿Si no se llega a un acuerdo sobre el precio del gas que Bolivia exporta a la Argentina, podrían dejar de venderle?

Walter Kreidler Guillaux: El problema con el precio lo tiene el comprador y no el vendedor. En su momento comprendimos un problema puntual de un país hermano y el presidente Carlos Mesa, por encima de una decisión anteriormente tomada, optó por exportar de acuerdo con las necesidades requeridas y lo continuaremos haciendo. Pero ahora queremos que la Argentina pague lo mismo que otros compradores.


P.:
¿Entonces está descartada una interrupción de la exportación?

W.K.G.: No nos interesa el rompimiento. Claro que las decisiones de precio pasan por la necesidad del mercado y si aparece un mejor comprador, lo que rige es la oferta y la demanda.


P.:
¿A qué precio quieren vender el gas a la Argentina?

W.K.G.: Por lo menos al mismo precio que a Brasil o mejor. El invierno se acerca y actualmente estamos vendiendo 6 millones de metros cúbicos, lo que está muy por debajo de nuestras posibilidades. Cuando se concrete el gasoducto del noroeste dentro de dos años, la Argentina piensa comprar de 23 a 25 millones. Si les seguimos vendiendo a los argentinos al valor actual, nos causaría muchas dificultades explicarles a otros compradores la diferencia de precio. Creo que fijar un precio justo nos serviría a los dos, para tener previsiones más ciertas que permitan a la Argentina diversificar su economía del noroeste y de la Mesopotamia.


P.:
¿Qué valor le asignan al respaldo brindado por Néstor Kirchner a Carlos Mesa la semana pasada?

W.K.G.: El presidente Kirchner nos ha expresado un gran respaldo y es consecuente en su accionar. Eso nos está llevando a tener cada día mejores relaciones y estamos agradecidos a los gobiernos de la región.


P.:
¿Cree que el apoyo al gobierno de Mesa es unánime en Latinoamérica?

W.K.G.: Tenemos una preocupación porque desde afuera están organizando y fomentando organizaciones que inducen al campesinado hacia una rebeldía constante y sin una base de aceptación de los términos democráticos. Esas reacciones no son de las más aceptables en cuanto a influencia a un país soberano.


P.:
¿Quiénes son los que apoyan la rebeldía campesina desde afuera?

W.K.G.: Hay varias organizaciones no gubernamentales (ONG) nórdicas que inyectan una cantidad importante de dinero, con la teoría de que hay injusticias sociales desde hace muchos años, lo que no negamos, pero pretenden una solución violenta. Parecería que hay un gobierno que está alineado con estos movimientos.


P.:
¿Cuál es el gobierno?

W.K.G.: Es un trascendido, en el nivel oficial no se puede hablar de trascendidos.

P.: ¿Chávez?

W.K.G.: Puede ser.

P.: ¿Volviendo al tema de la ley de hidrocarburos,es todavía posible que se sancione una ley que nacionalice la explotación aún en los contratos ya firmados?

W.K.G.: Se van a respetar los contratos ya firmados mientras Mesa sea presidente. La renuncia (de Mesa) la semana pasada fue de hecho un veto por anticipado a la ley de hidrocarburos que se estaba tratando en el Congreso. El referéndum fue claro sobre la propiedad estatal de los carburos en boca de pozo y eso se va a respetar hacia el futuro.


P.:
¿Cómo piensan responder a las exigencias de los que quieren la nacionalización ahora?

W.K.G.: Estamos buscando un mecanismo para incrementar los impuestos, que es una decisión soberana que está en la libertad del contrato, naturalmente en la medida que el negocio pueda seguir siendo rentable. Esa es la visión del gobierno de Bolivia, que pasará por el filtro parlamentario. Queremos que las empresas paguen 50% sobre la explotación.


P.:
¿Y cree que van a aceptar?

W.K.G.: Estamos en una buena dinámica con Repsol YPF, Petrobras y Total, que son los operadores más grandes, y están básicamente de acuerdo.Vamos a implementar una combinación de regalías que suman 18% y de 32% en función del volumen. El 32% puede ser en una parte deducible de impuestos a las utilidades de la empresas. Lo cierto es que las empresas que hacen negocio en Bolivia van a entrar con las reglas de juego muy claras.

Dejá tu comentario

Te puede interesar