En EEUU, los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) tapan sus caras con pañuelos y pasamontañas, incluso debajo de las máscaras de gas que utilizan cuando reprimen a la población. Sin embargo, un hombre de raíces italianas, comandante en jefe de la Patrulla Fronteriza, luce a cara descubierta entre sus soldados. Su nombre es Gregory Bovino, de 55 años, y atravesó un ascenso impensado bajo la administración de Donald Trump, hasta estar a cargo de la planificación y ejecución de las redadas contra los migrantes ilegales en todo el país.
Quién es Gregory Bovino, el rostro visible de las redadas en EEUU y un hombre de confianza de Donald Trump
Ascendido con la llegada de Trump al poder, el jefe de la Patrulla Fronteriza se convirtió en el principal ejecutor de las detenciones masivas de migrantes. Su figura genera temor, protestas y denuncias por perfilamiento racial.
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Gregory Bovino, jefe de la Patrulla Fronteriza de EEUU y nieto de inmigrantes italianos.
Con más de 20 años dentro de las fuerzas de seguridad EEUU, parece que el momento de Bovino ha llegado. Durante la administración de Joe Biden, el oficial se presentó profundamente crítico respecto a la inmigración y hasta se le sugirió retirarse luego de declarar dos veces en el Congreso estadounidense. Sin embargo, desde la llegada de Trump al poder hace 13 meses, no paró de crecer, siendo la cara del accionar del trumpismo, contra la inmigración.
La primera redada a cargo de Bovino fue en el condado de Kern, California, e iba supuestamente en búsqueda de delincuentes, todos ellos extranjeros. Sin embargo, en aquel operativo, de los 78 detenidos tan solo uno tenía antecedentes penales y así comenzó un ciclo de cientos de operativos contra migrantes, forzándolos a veces a autodeportarse y otras manteniéndolos cautivos en centros de detención, a la espera de aviones que los transporten a sus países de origen.
Bovino, descendente de inmigrantes italianos, apareció días atrás en el edificio federal de Minneapolis, corazón de las protestas contra los operativos de más de 3000 agentes del ICE. Allí, emergió con la cara destapada y con un traje largo con botones de color verde militar y una bufanda del mismo color, junto a dos parches amarillos que lo identifican como jefe de la Patrulla Fronteriza, una estética al menos, aterradora. Luego de mirar con frialdad a los manifestantes de Minneapolis, se retiró para protegerse del frío. Segundos después, los agentes del Control de Aduanas comenzaron a lanzar gas pimienta y gases lacrimógenos.
Minneapolis es el centro de redadas del ICE desde hace casi un mes y acelera las detenciones para cumplir con el deseo de Trump de ser la administración que más deportaciones realizó en la historia del país. Para eso, el republicano confía firmemente en Bovino, que podría seguir escalando lugares dentro de la Secretaría de Seguridad Nacional de EEUU.
Perfil racial, denuncias y la defensa del operativo
El método de trabajo de Bovino también lo puso en el centro de las críticas. Organizaciones civiles y referentes políticos denunciaron el uso sistemático de perfiles raciales en las detenciones, con un foco puesto en personas de piel más oscura o con dificultades para comunicarse en inglés, un patrón señalado especialmente en ciudades como Los Ángeles, Chicago y la propia Minneapolis.
El jefe de la Patrulla Fronteriza rechazó esas acusaciones. Esta semana, en declaraciones realizadas en Minnesota, sostuvo que las redadas “son completamente legales, responden a objetivos específicos y están dirigidas a individuos que representan una amenaza concreta”. “No se trata de operativos al azar ni de acciones con motivaciones políticas”, afirmó. Aun así, el accionar del ICE bajo su conducción sigue alimentando un clima de tensión creciente en las principales ciudades del país.





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