Cómo convertirse en un homeschooler en solo 14 días

Opiniones

Pensar algunos puntos que pueden ayudar a no fracasar en la misión de ser el maestro-profesor-madre/padre de tus hijos, y a que salgas medianamente ileso del intento.

Veamos algunos puntos que pueden ayudar a que no fracases en el intento de ser el maestro-profesor-madre/padre de tus hijos, y a que salgas medianamente ileso del intento.

En primer lugar, tienes que pensar qué es lo que quieres lograr en tus hijos. Esto seguramente ya lo pensaste y seguramente te planteaste alguna vez si quieres que tus hijos sean felices, honrados, bilingües, artistas, etc. Ahora bien, en estas circunstancias, deberás repreguntarte, muy en serio, ¿qué es lo que quieres de tus hijos? Este será un buen momento para plantearte si el proyecto que piensas para tus hijos depende solo de cosas externas o está enraizado en un tronco más sólido de relaciones humanas y trascendentes; si este proyecto tiene muchas muletas o puede andar solo; si tus hijos tienen autonomía o debes estar encima a toda hora; si son libres o están teledirigidos por influencias externas.

Ahora bien, entre esos hábitos que queremos que nuestros hijos adquieran, debemos prestar especial atención, a la generación de espacios y rutinas que permitan la adquisición de otros hábitos. Habrá, pues, que poner horarios pautados, a fin de que nuestros hijos encuentren el momento de realizar su esfuerzo continuado por medio del estudio o realización de tareas asignadas por el centro educativo o propias de la casa; delimitar y limitar los tiempos del uso de la tecnología; pensar momentos comunes de esparcimiento, preferentemente poco reglado o libre; momentos de comunidad, como las comidas familiares, etc.

Por otro lado, tenemos que entender que el hogar no es un centro educativo. Si bien los padres son los primeros educadores de sus hijos y la escuela de modo subsidiario colabora con los padres en la educación y formación de los niños y jóvenes, no podremos recrear el escenario de un colegio en casa. Seguiremos las indicaciones del colegio, por supuesto, pero la casa sigue siendo una casa de familia. Tendremos que marcar rutinas especiales para que hagan sus tareas escolares y sigan lo pautado con el colegio, pero con el ambiente familiar de siempre. Los padres harán solo lo que esté a su alcance, sin agobiar ni agobiarse.

Llegada la “hora de clase”, tendrán que pautar lecciones breves, de unos 20 minutos (especialmente en los más chiquitos y aquellos que no posean el hábito de estudio), en un lugar de la casa donde estén habituados a hacer las tareas. Insistir en el trabajo serio, pausado y bien hecho. Evitar distractores, como mensajes llegando al celular de mamá, etc. Hacer recreos cortos, pero seguidos, si es posible al aire libre. Evitando todo tipo de pantallas durante la recreación, y durante la mayor cantidad del tiempo en casa, puesto que no ayudarán mucho para el desarrollo de la atención, la imaginación, el vocabulario y la voluntad.

Promover una gradualidad en el aprendizaje, no todo se puede aprender de una sola vez ni en un solo día. Gota a gota. Lo importante es formar el hábito.

Por último, tendrán que vencer los miedos que pueden asaltarlos. Si están o no haciendo bien las cosas. Si están exigiendo demasiado, etc.

Tendrán también que vencer el cansancio de estar en función muchas horas del día. Puesto que la obra que eligieron interpretar es una obra en un solo acto, desde la mañana hasta la noche. Para esto, necesitarán un buen apuntador que vaya diciéndoles cómo van, revisen juntos el guion, siendo fieles a la intención del Autor. Lo importante es no bajar los brazos. ¡De un día a la vez!

Como podrás ver, no es posible ser homeschooler en 14 días. Pero sí se puede ser un hogar que educa, principalmente con el ejemplo y luego con las acciones, como se pueda buenamente y como salga, pero buscando siempre lo mejor para los hijos. Y no por 14 días, sino para siempre. ¡A no desanimarse!

Familiólogo y educador, Instituto de Ciencias de la Familia, Universidad Austral

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