Por Leandro Ziccarelli
Campeón del endeudamiento: es, fue y será siempre Macri
Exfuncionarios salieron a la carga con "datos" para "demostrar" que el Gobierno de Cambiemos tomó menos deuda que la actual gestión. Trataremos de explicar qué números muestra el expresidente, qué números oculta y por qué sus cálculos están mal.
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Durante los últimos días algunos exfuncionarios salieron a la carga con “datos” para “demostrar” que el Gobierno de Cambiemos tomó menos deuda que la actual gestión. Si bien resulta curioso tener que continuar discutiendo este tópico a la luz de lo contundente que son los datos, haremos un esfuerzo más y trataremos de explicar qué números muestra el expresidente, qué números oculta y por qué sus cálculos están mal.
Vamos por partes. ¿De qué datos hablamos? Según un gráfico mostrado por Mauricio Macri, la deuda promedio anual emitida por cada Gobierno arroja el siguiente resultado: en el segundo mandato de CFK se emitieron 17,6 mil millones por año, mientras que Cambiemos emitió 12 mil millones y Alberto Fernández 33,7 mil millones. La intención de estos datos sería, entonces, rebatir el argumento de que Cambiemos se sobreendeudó, dado que (siempre según lo mostrado) tomó menos deuda que el resto de los Gobiernos.
Ahora bien, ¿qué está mostrando Macri? El error usual en este tipo de mediciones reside en sumar de manera indistinta deuda en pesos, con deuda en moneda extranjera. Esto trae aparejado un error conceptual, dado que ningún país normal defaultea en moneda local, pero aparte tiene un gran sesgo estadístico: las subas del tipo de cambio (devaluaciones) licuan las deudas en pesos y, dado que la medición se muestra en dólares, la suba del endeudamiento en divisa es contrarrestada por la licuación de la deuda en moneda local. Esto genera la ilusión estadística de que la deuda total no está creciendo, pero sí: porque lo que importa, como siempre decimos, es la deuda en moneda extranjera. Entonces, esa es la primera trampa de la medición: mezclar peras con manzanas.
Y decimos primera porque hay una segunda trampa: intentando aproximar los datos presentados se cae de maduro que, en ese cálculo, aparte de mezclar pesos y dólares, se incluye deuda regulatoria, de liquidez. Puntualmente: se están sumando a la deuda del Tesoro los pasivos no-monetarios del BCRA (hoy principalmente Leliq). Lo cual muestra el desconcierto metodológico y el grado de confusión teórica que manejan los exfuncionarios. Esto lo decimos por lo siguiente: las Leliq son un instrumento de regulación de liquidez de corto plazo, calzados contra depósitos de los ahorristas, en pesos, a 28 días y emitidos por la autoridad monetaria (o sea, es una deuda de pesos que contrajo quien emite esos pesos, riskless). No tienen absolutamente nada que ver con la deuda del Tesoro en divisa o con no-residentes. Si lo otro era “peras con manzanas”, esto es ya: “autos con manzanas”. La desorientación conceptual de quien armó esos números, y quien los muestra también, es total. Más aún considerando que las Leliq sólo pueden generar un escenario de colapso financiero o económico en un modelo de desregulación cambiaria y financiera. En la actualidad, esos pasivos los tiene sólo el sector más regulado, líquido y solvente de la economía: los bancos. Y por ello, el riesgo de dolarización o salida es prácticamente inexistente (los bancos tienen regulada la posición neta en divisa a través de lo que llamamos PNGME, muy técnico). Como si fuese poco, y ameritaría otra columna entera, suman de manera discrecional toda la deuda del Plan Gas a la gestión de CFK.
Ahora, si quisiéramos hacer bien ese gráfico, ¿qué deberíamos tomar? Hay varias formas de medirlo bien, pero una simple y consistente es tomar el incremento del stock de deuda externa (es decir, deuda que tomamos con no-residentes). El resultado no los sorprenderá.
Desarmando un poco el dato: el segundo mandato de CFK incrementó el stock de deuda externa en apenas u$s3 mil millones (lo que da un promedio anual de 700 millones), pasando de u$s60,6 mil millones, a u$s63,6. Lo que representa un aumento de menos de 5%, nada. Después vino Macri y ese mismo stock de u$s63,6 mil millones pasó a u$s155,9. Sí. Leíste bien. La deuda externa creció 145%, más que duplicarse. El promedio anual de esa suba da u$s23 mil millones. Escandaloso. Pero hay más, porque cuando miramos el mismo dato para la actual gestión: ¡el resultado es negativo! Producto de los canjes, la quita de capital (en torno al 2%) y la salida ordenada de fondos extranjeros hizo que el stock de deuda externa (al último dato disponible) baje en u$s7 mil millones, hasta los u$s148,8 mil millones. Como esa baja se realizó en algo más que 1 año, el promedio anual de baja da un ritmo promedio de u$s6 mil millones anuales.
Si vamos un poco más allá, una vez parados sobre los datos verdaderos, deberíamos también cotejar los niveles de deuda sobre el PBI, un indicador de solvencia que, en muchos casos (aunque no siempre), nos ayuda a dimensionar la deuda. Allí tampoco hay sorpresas: Macri heredó 13% de deuda externa sobre PBI y devolvió ese guarismo en 43%. Aquí vale destacar que fue el propio Gobierno de Cambiemos quien, cuando quería colocar deuda, le mostraba ese 13% al mercado como algo positivo (ver documento oficial “ARGENTINA: LAND OF OPPORTUNITIES”, año 2016). Claro, pocos países tenían una relación deuda/PBI tan favorable en 2015 (promedio de la región era 60%). En la actualidad, ese ratio se ubicó en 45% dado que, si bien la deuda externa cayó levemente, el PBI cayó más rápido por el impacto de la pandemia. Y así podríamos seguir, por ejemplo, sacando de la deuda a los acreedores que son organismos públicos, separando deuda en divisa o moneda local o, incluso, tomando la deuda por legislación aplicable. Como se observa, el problema de la deuda no es “un todo”, sino que requiere ciertos criterios metodológicos de agrupación, principalmente porque no toda la deuda se genera, consume o paga de la misma manera.
A modo de conclusión, retomamos algo de lo que mencionábamos al principio: estos errores conceptuales no son gratuitos. De hecho, son estos mismos matetes teóricos los que llevaron al Gobierno de Mauricio Macri a tomar deuda en dólares como si fuese deuda en pesos. Es decir, es este mismo error el que nos llevó al colapso económico de 2018-2019. Al parecer, los exfuncionarios no han aprendido nada.
(*) Economista de Cepa




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