6 de septiembre 2004 - 00:00

Chiche, manzaneras y chamamé para una revancha "evitista"

Hilda Chiche Duhalde y Graciela Giannettasio en el acto de ayer en Florencio Varela.
Hilda Chiche Duhalde y Graciela Giannettasio en el acto de ayer en Florencio Varela.
Atrás quedó el día más aciago, el 26 de octubre 1997, cuando Chiche Duhalde tropezó en las urnas, y las por entonces 25 mil manzaneras, integrantes de un ejército político único, se atragantaron con la derrota que les imprimió una «intrusa»: Graciela Fernández Meijide.

Pero aquel recuerdo, el más doloroso en el catálogo político manzanero, se evaporó al ritmo del chamamé en el acto-ritual que ayer Chiche encabezó para recordar los diez años de la creación, un 5 de agosto de 1994, del primer contingente de «trabajadoras sociales».

Y a pesar de que ya no es -formalmente- están bajo el mando de Juan Pablo Cafiero la capitana de ese batallón de mujeres, la ex primera dama se quedó con todos los besos. En definitiva, fue la gestora de ese movimiento y, como tal, se convirtió en la madrina de todas.

Por eso, tras encarnar una tarea monumental en un conurbano saqueado y marginal, las ahora 38 mil manzaneras alimentan la ilusión de una revancha con Chiche otra vez al frente y, para repetir o revertir la historia, la amenaza de nuevo con perfume de mujer: Cristina Kirchner.

Y Chiche, sobria, pero elegante sobre el escenario, las invitó, sin decirlo expresamente, para esa faena: «Son una legión invencible y las convoco para luchar por lo que más queremos: la vida de nuestros hijos, nuestras familias y nuestros ancianos».

Quizás, el «evitismo», que no alcanzó en 1997 para detener el huracán aliancista de Meijide, sirva esta vez para frenar el viento del Sur; por ahora amigo, pero -para los bonaerenses- nunca del todo confiable. Sólo con el tiempo, decantará esa duda.

Pero no es, todavía, hora de confrontar. Llegará el turno en que Chiche, postulada candidata a senadora en 2005 y a gobernadora en 2007, muestre sus cartas.

Ayer, sin urgencias partidarias, se dedicó a compartir un
«lunch» de entrecasa con unas 2.500 manzaneras, bailó chamamé y aplaudió, como una fanática, al coro de damas que, voluntariosas, incursionaron en el clásico cancionero criollo.

• Fidelidad

A su lado, siempre fiel, la vicegobernadora Graciela Giannettasio, que llegó y se retiró junto con la ex primera dama. Más atrás, el alcalde local, Julio Pereyra, y el ministro de Desarrollo Social bonaerense, «Juampi» Cafiero, que, apasionado, se declaró «un manzanero más».

Todo ocurrió ayer al mediodía, en el colegio Fautino Mennel de Florencio Varela. El distrito no fue una elección casual: allí, hace exactamente 10 años, debutó la vanguardia manzanera que luego, a través del Plan Vida, se extendió al conurbano y a buena parte de la provincia.

El programa sigue vigente a pesar de que la ex primera dama habló de intentos por desactivarlo.
«La crisis no logró vencerlas ni los que quisieron borrarlas para que no tengan más poder que los políticos», disparó sin dar nombres ni referencias.

Antes, había deslizado una crítica al optimismo que derrama la Casa Rosada.
«Son tiempos difíciles, y todavía va a costar que llegue al bolsillo de nuestra gente más humilde la posibilidad de darles de comer a sus hijos en casa, sin recurrir al Estado». Un mensaje para Alicia Kirchner a quien, en privado, le reprocha la subejecución del presupuesto social.

Al margen, para no profundizar la brecha que la separa de Olivos, Chiche se puso a tono con el gobierno nacional y castigó a un enemigo ahora común a ambos: los piqueteros.
«Hay quienes se organizan para la violencia y hay quienes queremos organizarnos para la solución de los problemas.»

En ese rubro, la diputada ha sido una de las voces más incisivas del PJ: «Quienes protestan con palos y encapuchados deben ir presos», dijo meses atrás, cuando Néstor Kirchner reinvindicaba la política de la buena convivencia con los piqueteros.

Dejá tu comentario

Te puede interesar