NadIA Summit: la necesidad de pensar la IA desde la experiencia regional

La fundación Fundar y el CEPE Di Tella (Centro de Políticas Públicas de su Escuela de Gobierno) llevaron adelante una jornada de debate sobre los desafíos actuales del país en materia de Inteligencia Artificial e infraestructura. El rol de los datacenters, las estadísticas vacías y la necesidad de una integración regional, entre las principales conclusiones de la jornada.

NadIA busca establecer una discusión sobre IA desde una visión regional.

NadIA busca establecer una discusión sobre IA desde una visión regional.

Gentileza Fundar y CEPE

La Universidad Torcuato Di Tella fue escenario del nadIA Summit, una jornada donde la fundación Fundar y el CEPE Di Tella (el Centro de Políticas Públicas de su escuela de gobierno) buscaron impulsar el debate sobre el desarrollo de una estrategia de inteligencia artificial (IA) clara para el país, en línea con los proyectos que se desarrollan en países vecinos como Brasil y Chile. La jornada contó con la presencia de más de 100 referentes de empresas, del sector público, de organismos multilaterales y de la academia se juntaron a discutir qué lugar quiere ocupar la Argentina frente a una transformación global que ya está en marcha.

"Es un poco la esencia de nadIA: juntar diferentes puntos de vista, gente que viene de la academia, del gobierno, de organismos multilaterales, de empresas, y poder conversar", resumió Mariana Barrera, directora ejecutiva del CEPE, al abrir. El nodo ya lleva adelante la primera encuesta nacional de adopción de IA en la Argentina y Uruguay y, este año, la primera sobre adopción en pymes, junto al BID y el Observatorio Pyme. La agenda incluyó una exposición de Christian Asinelli, del Banco de Desarrollo de Latinoamerica (CAF), y un panel con los representantes de Amazon Web Services y Finnegans, mientras que el cierre quedó en manos del investigador principal de Fundar, Daniel Yankelevich y el economista Eduardo Levy Yeyati.

Durante el primer panel Asinelli, vicepresidente corporativo de Programación Estratégica de CAF, planteó a la productividad como uno de los ejes centrales del trabajo del banco. Al comienzo de su exposición, recordó que en 1960 Corea del Sur tenía un tercio de la productividad de América Latina y que hoy la triplica. En ese sentido, sostuvo que la inteligencia artificial puede ayudar a recuperar parte de ese terreno, aunque para eso será necesario avanzar también en infraestructura e integración regional. “La tecnología tiene que estar al servicio de los humanos”, concluyó.

Durante el panel dedicado al sector privado, moderado por Natalia Carfi, directora ejecutiva de Open Data Charter, Laura Álvarez Modernel, responsable de Desarrollo de Negocios de IA para Gobierno en América Latina de Amazon Web Services, puso el foco en la necesidad de partir de problemas concretos. Como ejemplo, mencionó el sistema público de salud de Brasil, donde una startup local utiliza IA para analizar recetas y derivar los casos más críticos a los farmacéuticos. Según explicó, la herramienta permitió reducir los errores de medicación.

La necesidad de un vara que mida acá

El cierre - y el análisis profundo de la posición Argentina - estuvo a cargo de Yankelevich y Levy Yeyati que, durante el inicio de su alocución, plantearon una impugnación metodológica al debate actual. El investigador de Fundar explicó que buena parte de los papers sobre exposición laboral a la IA se apoya en descripciones de ocupaciones como las elaboradas por O*NET (Occupational Information Network), una de las principales bases de datos pública y gratuita sobre información ocupacional en los Estados Unidos, que desarman las tareas de cada puesto. En nuestro país, planteó, hay quien hace seis cosas distintas que no figuran en su descripción, y además hay, calculó, "60% de trabajo informal", por lo que es "superdifícil de capturar y de entender" en los informes hechos por organizaciones basadas en EEUU o Europa.

Como ejemplo de esto, habló del caso de los "todistas" - los que hacen de todo y a quienes la IA ayuda a hacerlo mejor - y aseguró que estos actores "no están capturado en ningún estudio hasta ahora".

Levy Yeyati sumó el costado económico: los índices miran empleo formal y tareas de una jornada de ocho horas. En la región, en cambio, los independientes ni aparecen en O*NET y los informales cobran menos, de modo que la ecuación beneficio-costo de adoptar IA no es la de Estados Unidos. Asumir lo contrario, explicó, es "sesgado", y mapear el mercado laboral local con esa lógica arroja "números que, no sé si son más altos o más bajos, pero claramente no son los nuestros".

A eso agregó una capa más: la demanda. En este sentido, planteó un escenario que comienza a verse en donde que una empresa adopte IA no garantiza que el consumidor compre el resultado: "Va a haber un backlash, una vuelta para atrás, un rebote de la demanda contra la IA que ya estamos viendo".

La digitalización en Latinoamérica

Antes de la IA, los exponentes plantearon el desafío de digitalización tardía en la región y como, antes de la llegada de herramientas de inteligencia artificial, se precisa establecer un camino claro que tenga diferentes estaciones, con impacto positivo en la administración pública, las empresas y la gente.

Levy Yeyati recordó que los gobiernos siguen siendo "bastante analógicos" aunque la digitalización ya tiene cuarenta años, y que existe una resistencia social, y muchas veces corporativa, porque con la IA "te empieza a sobrar gente". Su lectura optimista es que la IA tiene "una gran ventaja, que es que posiblemente incentive la digitalización", que fue parcial en Latinoamérica, y que además puede ser el puente de interoperabilidad entre sistemas que no se hablan entre sí.

El debate sobre los datacenters en la región

El tramo más de la presentación estuvo dedicado a la integración y comparación regional. Los panelistas pusieron como ejemplo la estrategia de Brasil, que cuenta con un programa de IA con presupuesto, un despliegue en salud y una ley de data centers que obliga a ceder parte de la capacidad instalada para uso local. También surgió el caso Chile, que armó un ecosistema local desde el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), Uruguay, El Salvador y otros.

Frente a ese mapa, el diagnóstico sobre la Argentina fue duro. Levy Yeyati habló de una visión "ingenua": pensar que la IA es el data center y que alcanza con ofrecer energía barata y bajos impuestos. Así, el debate distinguió entre los de colocation - depósitos de cómputo que usan otros -, y los hyperscalers.

Sobre la posición de Argentina, Levy Yeyati advirtió: "Vamos a estar reproduciendo el modelo de vender commodities y comprar manufacturas". En ese sentido, puntualizó sobre el caso brasileño y la posibilidad de exigirle a quien instala depósito algún "derrame", como cómputo para universidades e investigación.

Sobre la posición de Argentina, Levy Yeyati advirtió:

Sobre la posición de Argentina, Levy Yeyati advirtió: "Vamos a estar reproduciendo el modelo de vender commodities y comprar manufacturas".

Hay otro límite, más concreto: entender que buscan las grandes empresas al día de hoy. "Es ingenuo pensar que diciendo 'energía barata y bajos impuestos' te vas a llenar de data centers", y ejemplificó con el caso de Paraguay, que no logra concretar inversiones en el sector a pesar de, según relato, tener energía más barata y "menos impuestos".

En este sentido, Yankelevich sostuvo que la discusión no es "data center sí, data center no", sino que la pregunta debe ser cuál y cómo.

Sobre la estrategia regional, Levy Yeyati contó que en una reciente reunión en Nueva York entre presidentes y miembros senior de las big tech, los mandatarios pidieron un mecanismo regional de cooperación, porque la competencia entre países, con arbitraje tributario incluido, "te lleva a una carrera hacia el cero". Además, mencionó un dato clave para la Argentina: la escala. Brasil, quizás México, pueden aspirar a ciertas escalas, pero aseguró que "nosotros no tenemos, no vamos a tener nunca esa escala; vamos a tener que compartir algunos de esos insumos".

En el último tramo, Levy Yeyati analizó el panorama geopolítico y de la competencia entre China y EEUU. En ese sentido, explicó que el gigante asiático priorizó "la difusión sobre la frontera", con modelos abiertos que abaratan costos. Más allá de la discusión global, apuntó a que lo que está en juego para la región es la dependencia política: "Nosotros estamos a una decisión ejecutiva de que nos cierren los accesos a esos modelos". Y lo graficó con una pregunta: "¿Cómo voy a montar una empresa, ni hablar una economía, en base a un modelo que depende de Trump?".

El cierre volvió a Asinelli, que había ubicado al país en dos clubes exclusivos, el nuclear y el satelital. La duda es si hay lugar en el "club de la IA". Ambos profesionales coincidieron en que la energía barata y el real estate no son una estrategia, y que el país debe mirar hacia un plan de inversiones, control sobre minerales críticos y recursos y aplicación efectiva de la IA.

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