20 de agosto 2004 - 00:00

Irak: ofensiva total contra bastión chiita

George Bush
George Bush
Bagdad (Reuters, ANSA, DPA) - Estados Unidos emprendió ayer una ofensiva aérea y terrestre contra los chiitas comandados por el clérigo radical Moqtada al-Sadr que resisten en Najaf, ante las dilaciones del líder rebelde sobre el plan de paz del gobierno iraquí y la abierta negativa a desarmar su milicia.

Al-Sadr pidió a sus milicianos leales que abandonen la mezquita del imán Alí, uno de los lugares sagrados para los chiitas, pero se resistió a aceptar el desarme del ejército de Mehdi, la guerrilla que comanda. Ello resultó inadmisible para el comando norteamericano, que emprendió una ofensiva con aviones AC-130 Hércules y blindados Abrams M1-A y Bradley por tierra. Múltiples llamaradas iluminaban el cielo nocturno mientras una gigantesca nube de humo se elevaba sobre el cementerio donde combatían los milicianos de Al-Sadr.

«Esta es la última oportunidad que tienen (los milicianos de Sadr) para que salgan del templo sagrado, entreguen las armas, abandonen la violencia y se incorporen a la política»,
dijo más temprano el primer ministro designado con acuerdo de EE.UU., Iyad Allawi. Cerca de la mezquita, tres proyectiles de mortero alcanzaron una comisaría de policía en Najaf, matando a siete agentes policiales iraquíes y hiriendo a 21. En los combates también murió un soldado estadounidense y se descartaban decenas de bajas entre los rebeldes.

A su vez, militantes extremistas incendiaron la sede de la empresa estatal iraquí South Oil Co. en la ciudad sureña de Basora
, avivando las llamas que inflaman el precio del petróleo.

• Heridos

En Bagdad, dos empleados norteamericanos de la embajada de Estados Unidos -la representación diplomática más grande de Washington en todo el mundo-resultaron con heridas leves al caer un proyectil de mortero en el tejado de la sede diplomática, situada en la fortificada Zona Verde.

Mientras tanto, las fuerzas estadounidenses tomaron el bastión del clérigo chiita en el empobrecido barrio de Ciudad Sadr de la capital, en donde encontraron muy poca resistencia. Allí habrían muerto siete iraquíes.

El miércoles,Al-Sadr había expresado a través de un comunicado y de dos voceros, que estaba dispuesto a transformar su milicia en un partidopolítico, pero las palabras elegidas fueron especialmente difusas.
Una versión no confirmada indica que Al-Sadr se dirigió ayer a sus milicias mediante una carta y les dijo: «Deben entregar lo antes posible las llaves del mausoleo a la Marjaiya -máxima autoridad chiita-para impedir a los infieles entrar a este lugar santo». En la misma declaración agregó: «Todos sabemos que este ejército es la base del Imán Mehdi (el duodécimo imán chiita) y que yo no tengo el derecho de disolverlo», lo que se tradujo en la decisión estadounidense de emprender la ofensiva final.

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