Irak: ofensiva total contra bastión chiita
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George Bush
«Esta es la última oportunidad que tienen (los milicianos de Sadr) para que salgan del templo sagrado, entreguen las armas, abandonen la violencia y se incorporen a la política», dijo más temprano el primer ministro designado con acuerdo de EE.UU., Iyad Allawi. Cerca de la mezquita, tres proyectiles de mortero alcanzaron una comisaría de policía en Najaf, matando a siete agentes policiales iraquíes y hiriendo a 21. En los combates también murió un soldado estadounidense y se descartaban decenas de bajas entre los rebeldes.
A su vez, militantes extremistas incendiaron la sede de la empresa estatal iraquí South Oil Co. en la ciudad sureña de Basora, avivando las llamas que inflaman el precio del petróleo.
El miércoles,Al-Sadr había expresado a través de un comunicado y de dos voceros, que estaba dispuesto a transformar su milicia en un partidopolítico, pero las palabras elegidas fueron especialmente difusas. Una versión no confirmada indica que Al-Sadr se dirigió ayer a sus milicias mediante una carta y les dijo: «Deben entregar lo antes posible las llaves del mausoleo a la Marjaiya -máxima autoridad chiita-para impedir a los infieles entrar a este lugar santo». En la misma declaración agregó: «Todos sabemos que este ejército es la base del Imán Mehdi (el duodécimo imán chiita) y que yo no tengo el derecho de disolverlo», lo que se tradujo en la decisión estadounidense de emprender la ofensiva final.



