En medio de un clima enrarecido por los propios industriales, comenzarán hoy en Buenos Aires las reuniones entre los fabricantes argentinos y brasileños de electrodomésticos, para intentar llegar a un acuerdo que impida, o por lo menos demore, la aplicación de las restricciones a las importaciones brasileñas que decidió la semana pasada Roberto Lavagna.
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La cita es a las 15 en el quintopiso de la Secretaría de Industria, a cargo de Alberto Dumont, y se espera que participen por lo menos 30 representantes industriales de ambos países. Ya confirmaron que estarán sentados en la mesa de negociación, por la Argentina, los delegados de tres agrupaciones de fabricantes locales: CAIRAA-(Cámara Argentina de Industriales de Refrigeración y Aire Acondicionado), la Cafaemeh (Cámara Argentina de Fabricantes de Aparatos Electrodomésticos y Mecánicos para el Hogar) y la Cafagas (Cámara Argentina de Fabricantes de Aparatos a Gas). Por el lado brasileño, hasta ayer sólo habían confirmado su llegada los representantes de la Eletros (Cámara de Fabricantes de Productos Electroelectrónicos), la más importante del país vecino del sector de electrodomésticos y asociada a la FIESP, la cámara que agrupa a los industriales de San Pablo. También llegará esta tarde el secretario de Industria brasileño, Marcio Fortes, que participará como «oyente» de la reunión de los privados. El próxino lunes está preparada, además, una «cumbre» entre los ministros de Economía de la Argentina, Roberto Lavagna y de Desarrollo e Industria de Brasil, Luiz Fernando Furlan; que detonaría una decisión definitiva desde el gobierno de Néstor Kirchner. Es decir, se aplican las licencias a las importaciones de electrodomésticos brasileños a riesgo de sufrir medidas paraarancelarias a las exportaciones argentinas; o se respeta algún tipo de acuerdo entre los privados.
Si dependiera de las declaraciones de los industriales escuchadas ayer, tanto de la Argentina como de Brasil, el acuerdo para autolimitar la llegada de productos de electrodomésticos desde el país vecino estaría más que lejos.
• Vía libre
Voceros de los industriales argentinos aseguraban que desde el gobierno se les dio vía libre para insistir en la restricción amplia para las importaciones de bienes brasileños, sobre todo heladeras, televisores, cocinas y lavarropas. Tanto oficialmente como entre los privados se defendían, además, los argumentos sobre la necesidad de sostener el trabajo, más allá de algún tipo de presiones en los precios que surjan en el mediano y largo plazo.
Desde Brasil las críticas fueron aun más duras. Varios directivos de grandes empresas brasileñas criticaron abiertamente la actitud del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el conflicto comercial con la Argentina. Según el vicepresidente de Philco, Claudio Vita: «Me extraña que aún no hayamos tenido del gobierno una reacción mucho más firme. Tenemos que endurecer y marcar posición». Para la empresa CCE, que absorbe 35% del mercado de televisores de la Argentina, el gobierno de Lula mantuvo hasta ahora «un exceso de diplomacia» frente a su principal socio en el Mercosur. «No entiendo por qué el gobierno no fue hacia adelante en ese caso», dijo Synésio Batista da Costa, vicepresidente de CCE. De acuerdo con el titular de la multinacional Electrolux (una empresa que está cerrando plantas en todo el mundo), Rui Hirschheimer, Lula da Silva «debe tener más presencia y habilidad política en las negociaciones, porque esta situación debe ser resuelta lo más rápido posible».
Hay que recordar que, según los datos oficiales, Brasil vendió a la Argentina en 2003 un total de medio millón de cocinas, heladeras y lavarropas, y entre enero y mayo de este año, la relación bilateral favorece claramente a Brasil, que acumula un superávit total de 551 millones de dólares.
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