14 de septiembre 2004 - 00:00

Cupones bursátiles

Esta puede resultar una semana clave para determinar los alcances de un movimiento que no deja de sorprender, más que por la energía demostrada por el momento elegido. Pasando los 1.000 puntos, habiendo enhebrado una buena serie de ruedas mejoradas, los «osos» se han llamado al recogimiento sistemático. Han dejado hacer solamente operaciones en una incursión un tanto violenta y, al ser bien asimilados, volvieron a quedarse en sus barcos. Pero sabido que es un año donde los tesoros no decrecen y esa aparición frontal de oferta agresiva habrá que esperarla en cualquier instante: acaso, en este mismo día donde aparecen estas líneas. O más allá, pero el match habrá que disputarlo y demostrar que lo fabricado se ha hecho con fuertes cimientos. O dejar que las paredes se resquebrajen. La lucha deberá darse por dejar el Merval bien afirmado ya en los cuatro dígitos, o tener que pelear palmo a palmo en la frontera. Y resultará un buen logro, como para entonar a otros remisos, el hecho de hacer base más o menos segura por encima de los 1.000 puntos. Sabido que la palabra clave es siempre volumen, allí se tendrá que producir alguna otra dilatación de alguna magnitud interesante. La necesaria para poder ampliar la capacidad del «estómago» del mercado, si es obligado a tragos y digerir una buena cantidad de oferta. En fin, se tendrá que observar más nítido un círculo virtuoso que haga ir hacia arriba y expandir a la plaza bursátil. No es pedir demasiado, tampoco es poco, es ver configurado un esquema que sea capaz de revertir la tendencia y sostener el cambio. Apenas lo justo, la conjunción de precios y volúmenes, y teniendo en cuenta a las tomas de utilidad que -a más alto- más profundas.

Al menos, decíamos hace unos días, en estas ruedas se sacudió la telaraña de una plaza que repetía sus movimientos como un abúlico péndulo, que no sabe otra función que la de ir y venir dentro de puntas bien marcadas. Esto se quebró, se volvió a poseer alguna emoción y ciertos desplazamientos que vieron amanecer un movimiento alcista. Con haber deparado esa zona de ruedas atractivas, setiembre: como que está cumplido. Dejó plantada la esperanza, el reverdecer después del invierno, pero apenas con tiernos brotes que necesitan cuidados, clima, buen trato, profesionalismo y deseos regulados. Esta semana tendrá que decirnos algo más, porque ya son muchos días de cambio de ánimo de demanda y falta conocer la actitud de la oferta. O bien se anulan órdenes de salida, aunque sea para mantener posiciones hasta ver qué sucede, o -en el mejor de los casos- los vendedores se mutan en tomadores de posición. La otra opción es la clásica, ya mencionada, acerca de caerle al mercado con tajos profundos para llevarse un poco de esa «gordura» que la elevó a más de 1.000. Y sería un volver a empezar.

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