18 de julio 2008 - 00:00

Cupones bursátiles

Cuando veíamos los desmanes que se cometieron sobre la sede de Autopistas del Sol, nos vino a la memoria una anécdota muy graciosa y de la época en que se utilizaban los balances con ajustes por inflación (mire si es vieja). En los cuadros de resultados aparecía así un renglón que se condensaba en la sigla «REI» (Resultado por Efecto de la Inflación). Y al efectuar el comentario de un estado contable -nos parece que la de Colorín original, antes de ser transferida varias veceshabíamos hecho referencia al famoso «REI». Unos días después, nos llamaba un directivo -con buena onda-y sin evitarse una sonrisa nos decía que el comentario se había pegado en una vitrina de la planta Munro, por parte de obreros que acusaban que la ganancia se la estaba llevando «REI» (como si se tratara de un «alguien»).

Y el porqué nos vino a la memoria, relacionado a esos desmanes que -como suele suceder-ninguna fuerza pública osó impedir, tiene que ver con la pregunta: si saben los que acometen de tal modo, con semejantes pretensiones, cómo está la situación de la empresa. O si es que ello no importa y se trata de un nevo objetivo, al que se tiene que desgastar debidamente para que después se produzca una venta forzada.

Todas las empresas que entregan «servicios» están dentro de una problemática común: tienen tarifas congeladas a 2001, o con pequeñas modificaciones.

Largas tratativas con los organismos pertinentes. Acuerdos a los que se pudo llegar, pero que después se dilatan porque faltan las firmas finales. Y fechas que se corren, de semestre en semestre. Mientras esto sucede, los costos han ido subiendo, los salarios reacomodándose, el margen cada vez más estrecho y las utilidades adelgazadas.

Hace pocos días hemos recorrido y comentado el balance de «G. Concesionario del Oeste» -a marzo pasado-y allí se podía ver con claridad que todo incremento fuerte (la gente que agredió solicitaba de 30% a 40% de aumento) la podía tumbar de modo directo en su posibilidad de obtener un beneficio de su labor.  

Y esto es lo que ya está en los umbrales de venirse nuevamente con todo, para las compañías. El «compañero» Moyano -Hugo-ha dejado deslizar que irían en pedido de aumentos salariales en plazo perentorio. Seguramente, se ha demorado aguardando que culminara el show del Congreso respecto del agro, para después sí -como para festejar la victoria de caja más gorda-acudir con los pedidos. Que, obviamente, los sindicalistas basan en compensar por la inflación reinante. La real, la que se intuye, o se mide en privado, aunque nunca han desafiado las mediciones oficiales que parten del INDEC. Nunca llenarán la Plaza de Mayo quejándose de que les falsean los índices: solamente se limitarán a pedir aumentos sobre aumentos. Y se viene otra comezón de utilidades. ¡Atención!

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