El gobierno sigue contando con un fuerte incremento de ingresos. Según las primeras proyecciones, la recaudación tributaria de este mes se ubicaría entre los 9.500 y los 10.000 millones de pesos, aproximadamente 50% más que el año pasado. Este resultado, provocado como en mayo por la recaudación de Ganancias y del IVA, tiene otra consecuencia positiva. Este mes se superará largamente la meta anual de superávit fiscal de $ 10.003 millones, comprometida con el FMI para todo 2004. Ahora se habla de negociar con el Fondo una nueva meta, que tome en cuenta no esa pauta numérica sino un porcentaje sobre el PBI de 2,5%. Serían unos $ 12.000 millones finales, y se piensa que este reconocimiento debería hacer más flexible la auditoría del Fondo, que se realiza en estos días.
El buen nivel de recaudación de mayo de 2004 se mantendrá en junio. Inclusive es muy probable que los ingresos tributarios de este mes estén cerca de los 10.000 millones de pesos, alrededor de 50% más que en 2003. Según la hipótesis primaria que se manejaba hasta el viernes en el Ministerio de Economía de Roberto Lavagna, el piso de la recaudación impositiva proyectada para el mes llega ya a los $ 9.500 millones por impulso de los aportes de Ganancias. El resultado final dependerá de lo que ingrese en la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) de Alberto Abad desde esta semana, cuando comience la liquidación del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
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Hay ya un dato seguro, llegue o no la recaudación a los 10.000 millones de pesos: una vez que termine junio, el gobierno de Néstor Kirchner podrá mostrar que en el primer semestre de 2004 sobrecumplió la meta pactada con el Fondo Monetario Internacional para todo el año que exigía un resultado positivo de $ 10.003 millones. Según las mediciones previas y aún sin los resultados finales de mayo totalmente computados (se recaudaron $ 12.300 millones), en el primer semestre del año el superávit primario superará con tranquilidad los $ 11.000 millones.
Es sobre este dato que la Secretaría de Hacienda de Carlos Mosse comenzó el viernes pasado a hablar con los técnicos del FMI -que analizan los números de la Argentina por la tercera revisión del acuerdo- para definir la nueva meta de superávit para el año. La idea es que, más allá de figurar en el acuerdo la cifra de 10.003 millones de pesos, el FMI y el gobierno coincidan en respetar 2,5% del PBI como meta fiscal final, siguiendo la línea de 2003. Consideran en el Ministerio de Economía que este gesto (considerar el porcentaje sobre PBI en lugar de la cifra prometida como meta de superávit para el año) debería servir para aceitar la posibilidad de que el Fondo avale otros capítulos del acuerdo donde no hubo tanta buena letra por parte del gobierno. Especialmente se piensa en no haber conseguido a tiempo el compromiso federal para firmar una nueva coparticipación y su reemplazo por el régimen de responsabilidad fiscal. Si se sigue esta línea, la nueva meta debería ubicarse cerca de los $ 12.000 millones, con lo cual tampoco habría problemas de mostrar que en los primeros seis meses del año el superávit estaría prácticamente cerrado.
• Abundancia
Políticamente, cerrar este capítulo de discusiones con el FMI no es un dato menor, ya que en el segundo semestre terminarán los meses de superávit fiscal de cuatro dígitos. La última noticia que refleje cierta abundancia en las cuentas públicas se dará con los resultados de junio, donde el superávit se ubicaría cerca de los $ 2.000 millones. A partir de junio, y en el mejor de los casos, habrá que acostumbrarse a un resultado fiscal positivo de entre $ 400 y $ 500 millones como techo. Inclusive podría proyectarse para diciembre un leve déficit si nuevamente el gobierno elige adelantar el pago de los aguinaldos y dar un plus a los beneficiarios de los planes Jefas y Jefas de Hogar.
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