16 de diciembre 2004 - 00:00

Se demora más la oferta por deuda. EEUU presiona

El número dos del Tesoro, John Taylor, reclamó que se acelere la salida del default. Sigue demorándose el nombramiento del banco agente del canje. Se negocia con el Bank of New York, pero subsisten controversias legales. Lavagna aseguró que defiende "el interés nacional". Pero afecta al país al estirar plazos de manera innecesaria. Ya está casi descartado que la oferta arranque el 17 de enero. El peligro es que la postergación genere nuevas acusaciones cruzadas entre la Casa Rosada y Economía. A la falta de claridad con la deuda se suma la confusión respecto del futuro de la relación con el FMI. Kirchner insistió ayer con el "desendeudamiento" para ganar autonomía, pero nadie explica de dónde saldrá la plata para pagarle al Fondo. Tras reunirse con el presidente español, Cristina Kirchner reconoció que "es imposible" cancelar toda la deuda con el organismo (son u$s 15.000 millones). Es la primera señal lógica en este sentido, ya que el país no cuenta con recursos suficientes.

Los Estados Unidos presionaron a la Argentina para que acelere la salida del default. «Esperamos que la reestructuración de la deuda se produzca de manera rápida», aseguró ayer el subsecretario del Tesoro estadounidense, John Taylor.

El funcionario destacó que «cuanto antes se haga, será mejor para el crecimiento en la Argentina y para el sistema financiero mundial».

Estas declaraciones se producen cuando suena cada vez más fuerte la posibilidad de una nueva postergación del lanzamiento de la oferta, que está previsto para el 17 de enero, que debería aplazarse no menos de dos semanas. «Por cuestiones operativas, veo muy complicado que esto pueda lanzarse como anunció Economía», reconoció un ejecutivo de uno de los bancos extranjeros que asesoraen la operación. La falta de confirmación del banco internacional que actuará como agente de canje dilataría una vez más los tiempos de arranque. Si bien ya está confirmado que el Bank of New York (BoNY) retomará la operación, todavía se discuten detalles del contrato. «Hasta que no esté la última hoja firmada no habrá anuncios», reconocieron fuentes del Palacio de Hacienda, que siguen sin mencionar el nombre de la institución que participará en la operación.

Taylor sigue de cerca la situación argentina y tiene influencia directa en el directorio del FMI. Aunque el Tesoro apoyó los distintos pasos que viene dando la Argentina en materia de reestructuración, insisten en que el proceso debe terminar lo antes posible y también piden un alto grado de aceptación, en coincidencia con la posición del Fondo.

• Respaldo

Su declaración llegó apenas 24 horas después del encuentro del canciller argentino, Rafael Bielsa, con el secretario de Estado americano, Colin Powell, quien aseguró que su país «apoya los esfuerzos» que está realizando la Argentina para salir del default.

Prácticamente, la única actividad que en los últimos días desarrollan en Economía es para definir las condiciones del contrato con el banco agente.
Las discusiones principales pasan por los pedidos efectuados por el BoNY: cláusula de inmunidad legal para evitar juicios de los acreedores, un aumento sustancial de la comisión (se habla de 5 millones de dólares) y el adelanto de parte de los fondos al arrancar el trabajo.

Roberto Lavagna había asegurado que no contrataría al BoNY, tras la decisión de la institución de abrirse del canje inicialmente, ya que a través de una carta informó que no llegaba con los tiempos requeridos. Sin embargo, la negativa de las restantes entidades que fueron sondeadas terminó por convencer al equipo económico de la necesidad de avanzar con el elegido inicialmente, que ya maneja los detalles de la compleja operación.

Otra cuestión que plantea incertidumbre es la aprobación de la autoridad regulatoria italiana (Consob), que en principio se había comprometido a aprobar el canje en ese mercado para mediados de diciembre. Todavía no llegó, aunque en Economía confiaban en que se recibiría en los próximos días.

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