«La decisión es política y está en manos del gobierno; si dentro de cinco años nadie hizo que Petrobras venda su participación en Transener, no tendremos problemas en seguir con ellos como socios.» A pocos días de la asunción de Marcelo Mindlin como presidente del directorio de Transener (la principal transportadora de electricidad del país), una alta fuente del grupo Dolphin, que encabeza el ex IRSA, insistió en que su prioridad es «renegociar nuestra deuda, que a fin de año -con los intereses que devengaráalcanzará los u$s 560 millones». La deuda se originó básicamente en dos operaciones: la construcción de la cuarta línea de transmisión y la compra de Transba. A Mindlin lo acompañarán como directores titulares por Dolphin Pablo Díaz (hasta hace algunas semanas funcionario de la Secretaría de Energía) y Brian Henderson, su antecesor en la presidencia. Henderson, un técnico, representaba en el directorio a la británica National Grid, que le vendió a Dolphin; como el ejecutivo decidió permanecer en el país, Mindlin le habría hecho una oferta que no pudo rechazar.
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Pero, a pesar de lo dicho respecto de la petrolera estatal brasileña, es un hecho que la gente de Dolphin se sentiría más cómoda con otro socio, y por eso recuerdan de manera casi constante el compromiso asumido por Petrobras al momento de concretar la compra de PeCom Energía (paquete dentro del cual estaba Transener) de desinvertir en la transportadora.
El informante admitió que no les parece mal el posible ingreso de la estatal ENARSA como socio minoritario. «Si Petrobras vende su 50%, nosotros podríamos comprar 25% y el resto ENARSA; eso cumpliría con el propósito de esta empresa, de tener participaciones minoritarias en energéticas, y a nosotros, una empresa nacional, nos garantizaría el control», dice el informante. De todos modos, ese control ya está garantizado: es que tienen el derecho al «first refusal», o sea a igualar la mejor oferta que reciba Petrobras por su parte en Transener. «Tenemos el derecho total o parcial; esto significa que con mil dólares compraríamos 0,0035% de las acciones y así obtendríamos la mayoría», dice la fuente. «Pero todo esto, de nuevo, depende de que el gobierno haga que Petrobras cumpla con su compromiso y venda su parte en Transener.» En este sentido, trascendió que el enojo oficial por la reticencia de los brasileños a invertir en el gasoducto sur -personalizado en sus máximos ejecutivos, Alberto Guimaraes y Oscar Vicente- podría disparar una decisión de fijar un plazo máximo para la permanencia de Petrobras en la transportadora eléctrica.
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