27 de agosto 2007 - 00:00

"El mural de Siqueiros no tiene aún valor de mercado"

Rafael Arvea yMiriam Kaiser,ex directores dela Sala de ArtePúblicoSiqueiros enMéxico.Sostienen quelos dos millonesde dólares quepagaría elgobiernoargentino parala expropiaciónno cubren niremotamente elvalor de la obra.
Rafael Arvea y Miriam Kaiser, ex directores de la Sala de Arte Público Siqueiros en México. Sostienen que los dos millones de dólares que pagaría el gobierno argentino para la expropiación no cubren ni remotamente el valor de la obra.
México, DF. - Hace más de cinco años, el entonces subdirector de la Sala de Arte Público Siqueiros, Rafael Arvea, llegó a Buenos Aires y logró ingresar en los containers donde se encuentra el mural «Ejercicio plástico». La ex directora de esa institución, Miriam Kaiser, que conocía la historia del desmontaje del mural de Siqueiros desde sus inicios, comenzó entonces a enviar documentación para alertar a las autoridades de su gobierno sobre los riesgos que todavía corre la obra.

Ambos saben cuál es el valor estético y económico del mural que le costó a Siqueros la condena del partido comunista, pues evade de la ortodoxia, y ambos expresan sin reparos sus opiniones a este diario. Kaiser habla del Siqueiros todavía prohibido en México, a quien conoció con su Borsalino, retratando gente elegante y disfrutando -aunque sea de a ratos- de la vida burguesa; Arvea es un investigador que describe la magia del movimiento que el mural perdió al ser seccionado, y que deberá recuperar si lo rescatan.

Periodista: ¿Cuáles son sus impresiones sobre los dichos de la senadora Cristina Kirchner, que prometió salvar el mural «cueste lo que cueste»?

Miriam Kaiser: Hace años que estamos en esto. Era directora del Museo cuando enviamos documentación para que se hiciera algo a través de la entonces embajadora de México en la Argentina, Rosario Green. Si Kirchner toma el mural como bandera, me da mucho gusto. Tenemos el triste ejemplo del mural de Siqueiros en Chillan, Chile, que está descuidado, y a pesar de los convenios bilaterales de preservación no ha pasado nada. Tienen ustedes una de las obras plásticas de mayor relevancia en el mundo como propuesta y realización. No hay mural en el mundo que se pueda comparar.

P.: Usted, Rafael, ha visto el mural en los containers, y sabe en qué condiciones se encuentra. ¿Como ex restaurador del INBA, quién debería restaurarlo?

Rafael Arvea: El mural, a pesar del deterioro que ha sufrido durante los 16 años de enclaustramiento, puede ser restaurado. Pero mientras más tiempo pase más difícil será. La persona clave para la restauración sería el mexicano Manuel Serrano, que hizo la labor de desprendimiento del mural. Pero la obra de Siqueiros es patrimonio artístico de México y los restauradores del Centro de Conservación de Obras Artísticas tendrían que supervisar el trabajo. Entiendo que la propuesta de la señora Kirchner es: «Expropiaremos el mural, le daremos un espacio y queremos que México supervise la restauración y que en lo posible aporte una cantidad monetaria porque va a costar mucho salvarlo».

P.: ¿Qué significa que va a costar mucho?

R.A.: El mural debe sacarse de esos contenedores, pero ya. Cuando se retiró de la quinta, se desprendió una capa de protección que usualmente se adhiere a los murales cuando se sacan del lugar original. Es una tela de gasa de contención que ya no existe. El mural se está deshaciendo. Luego de que ingresé a los contenedores, Miriam Kaiser concertó una cita con Serrano que sacó el mural junto con los ingenieros argentinos, le mostramos las imágenes y le dijimos: «Aquí esta la prueba de que se esta deteriorando». Aun así, él aseguró que se puede restaurar. La gran ventaja es que se utilizó silicato, esa película de protección de la capa pictórica que la ha preservado. La parte borrada de la pintura se recuperará una vez que se le dé su lugar de resguardo, en la Aduana Taylor.

P: Al parecer, además del de la Argentina, hay otros murales de Siqueiros que no están en las mejores condiciones.

M.K.: Hay dos que es difícil visitar. Pero el mural del Auditorio del Hospital de la Raza y el de Tlatelolco están cerrados con candados y se debe pedir permiso para verlos. Es triste, que tanto en el exterior como aquí, haya murales en situación deplorable. Acaban de restaurar uno que quedó esplendido, pero hay murales en estado lamentable, como los de la parte exterior y el techo del Polyforum.

P.: ¿«Ejercicio plástico» se llamó así porque era un ejercicio?

R.A.: En buena parte si. Las condiciones del lugar, el sótano, era un reto. ¿Cómo resolver el espacio y un material que resistiera a la humedad? Cuando Siqueiros pintó en 1932 los murales en Los Angeles, supo que enfrentarían un deterioro físico. Aquí el mural es interior, pero va a enfrentar problemas de humedad. De hecho él decidió que el piso fuera de mosaico coloreado, no solo porque iba a ser pisado, que ya implica un desgaste, sino porque la base era un lugar muy húmedo. Experimentó con la piroxilina que había encontrado en Uruguay dos años antes cuando pintó «Víctima de la guerra de Indochina» que hoy forma parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Este material le resultó enormemente rico, y de hecho, utilizó la piroxilina hasta 1960, cuando fue a prisión por sus diferencias políticas con el entonces presidente de México, Adolfo López Mateos.

P: ¿Puede influir la política en el material que utilizaba?

R.A.: López Mateos realizó una gira proselitista por diversos países de Centroamérica para que voten por México como sede de las Olimpíadas. Siqueiros había pasado por allí para hablar sobre muralismo pero, consultado sobre los derechos de los presos políticos en México, dijo que eran sometidos a las peores humillaciones. Mateos fue interpelado y mandó a Siqueiros a la cárcel, donde tuvo que cambiar la piroxilina, que genera vapores tóxicos, por el acrílico.

P.: ¿Cómo es eso de que casi muere intoxicado?

M.K: El doctor Sepúlveda fue a verlo a la cárcel porque estaba muy grave, confinado a una crujía ínfima, y le rogó personalmente a Mateos que lo dejara salir para llevarlo al hospital porque se moría. Mateos no accedió, pero Sepúlveda logró curarlo.

P.: Además de los materiales, ¿la característica que torna única la obra de Buenos Aires es el movimiento?

R.A.: En Buenos Aires Siqueiros tuvo la ayuda de pintores y un cineasta, León Klimovsky, con quien trabajó la distorsión de las figuras en el espacio cilíndrico del sótano a través de la proyección cinematográfica y de diapositivas. Fue uno de los grandes hallazgos de Siqueiros con Klimovsky, lograr la distorsión de las figuras sin que se perdiera la proporción, y sólo se podía hacer con alguien que manejara el movimiento. Lo mismo pasó en Los Angeles en 1932, allí trabajó con gente que conocía el agrandamiento de las figuras en una pantalla de cine y el movimiento. El equipo se llamó Mural Block Painters y trabajaba en Hollywood para Disney. En cada mural, siempre había una propuesta teórica y técnica para resolver.

P.: Siqueiros habla de artistas que trabajen al modo de Disney, que pinten una obra quieta, en la pared, pero que al filmarla adquiera movimiento, y que después esas pinturas se proyectarán en el cine.

R.A.: Puede ser el resultado de su dialogo con Eisenstein, a quien conoció en Taxco en 1930. Eisenstein reconoció la influencia de los tres muralistas en el sentido del encuadre y el manejo de la imagen que aplicó en «¡Que Viva México!».

P: El autorretrato «El Coronelazo» es cinematográfico
.

R.A.: Muestra el efecto de acercamiento y alejamiento de la cámara, pero sobre todo a Siqueiros con la pintura en las manos.

P: ¿A qué atribuye la levedad de la pintura de « Ejercicio plástico», si la materia que usa en casi toda su obra es muy densa?

R.A.: Uno de los efectos de ese mural es que se ve como una pecera, y quizás para dar esa ligereza o sentido de agua, lo pinta como si fuera acuarela.

P.: Es como una pecera, pero los personajes están fuera y el espectador dentro.

R.A.: Siqueiros le dice al espectador, «te pongo dentro de la pecera y debes mirar la distorsión de las figuras, muévete dentro de un mural». En San Miguel de Allende, pinté los pasos del espectador siguiendo lo que Siqueiros planteó en su texto «Cómo se pinta un mural». O sea, no se mira el mural al azar. Y efectivamente, cuando se ve con ese esquema que establece Siqueiros, las figuras del techo se mueven. Así era «Ejercicio plástico», ojalá recobre esta virtud y puedan decirle al espectador: «Te insertaré en el espacio de Siqueiros, tu estas adentro del mural y cuando te desplaces verás moverse las figuras».

P.: ¿Serrano sabe esto?

M.K.:
Lo sabe. Nos dijo con toda claridad y gran humildad cómo se preparo para hacer el trabajo, las pruebas, ensayos y como se documentó, y porqué corto el mural. Nos dijo también que no le habían pagado todo el trabajo de restauración, y que cuando lo ensamblara le pagarían. Tomaron todas las previsiones, pero nunca contemplaron lo que finalmente sucedió. Serrano sólo hizo una restauración preventiva.

P.: ¿Si el mural es la Capilla Sixtina de Latinoamérica, cortarlo en pedazos no les parece cuestionable? ¿Por qué no dejarlo donde estaba y hacer un museo?

M.K: La idea de quienes se asociaron era sacarlo de la quinta y llevarlo a una gira internacional a México, EE.UU., Europa y Japón. En esos lugares iban a cobrar una renta por exhibir el mural y recuperarían el costo del desprendimiento.

R.A: El mural se iba a exhibir en México en 1996, en la exposición homenaje por el centenario de Siqueiros. Yo trabajaba en el centro de conservación, y la directora del Museo Nacional de Arte me pidió la valuación del mural. Un mural no se puede valuar, es una obra inmensa, si se toma como referencia la obra de caballete se multiplica por los metros cuadrados resulta un absurdo. Pero me plantearon la situación: «Nos alquilan el mural para la exposición por 2 millones de dólares, queremos ofrecer 1 millón más para que el mural se quede en México». Así les dije que considerando los metros cuadrados, el mural valía 3 millones. Acercaron la propuesta a Héctor Mendizábal y posteriormente me enteré de que no la aceptaron. Pedían 5 millones para que el mural se quedara en México, cifra que rebasaba las posibilidades del Museo.

M.K: Creo que el negocio era invertir 2 millones con la idea de que la gira les iba a redituar 20. La ambición los mató.

P.: En la Argentina hay un proyecto de expropiación del mural, que será ley si el Senado lo aprueba. ¿Cuanto debe pagar el Estado por el mural?

M.K.: Entendí por las entrevistas que le hicieron a la senadora Kirchner, que el Estado argentino tiene que pagar 2 millones de dólares por la expropiación.

P.: ¿Esa cifra se condice con el mercado de Siqueiros?

R.A.: No se trata del valor del mural. Esos 2 millones de dólares serian para pagar los gastos, lo que se le debe a todos los que están involucrados en el conflicto. No se esta hablando del valor del mural, cuidado, esos 2 millones son para pagarle a la playa de Grúas Don Bosco donde estuvieron los containers, y para resolver el problema con los socios. Este dinero no tiene que ver el avaluó del mural.

P.: ¿Y cuánto vale la obra?

R.A:
Quisiera que la obra de Siqueiros valiera todo el dinero del mundo. Pero la muestra «Pollock-Siqueiros» no la vimos en México porque traer la obra de Pollock implicaba un costo de seguros altísimo.

P.: ¿Siqueiros influye en la obra de Jackson Pollock?

R.A.: Enfrentamos un tema de prestigio cultural, lo digo abiertamente. Pollock nunca reconoció que el action painting lo aprendió de Siqueiros en el taller en Nueva York.

P.: ¿Aunque los artistas de EE.UU. que estaban en el taller lo reconocen?

R.A.: Sí. Pero una pintura de Pollock se subastó en 65 millones de dólares, y Siqueiros apenas ha llegado a medio millón. P.: ¿La trayectoria de Siqueiros fuera de México no cuenta?

R.A.: Lo importante es que la obra realizada en Los Angeles, Buenos Aires, Chile y Cuba es el detonador que inicia el movimiento muralista en esos países.

P.: ¿La finalidad del mural es expresar el amor del muralista a Blanca Luz Brum, su mujer y la modelo que posó para la obra, aunque se estaban separando?

R.A.: Es un homenaje a pesar de que, quizás, cuando culminó el mural, Blanca Luz ya tenía una relación con Botana. Todavía no sabemos qué relación hubo entre Siqueiros, Botana y Blanca Luz, que era «promiscua», como asegura Miriam.

P.: La obra de Siqueiros pasa de la recalcitrante retórica a la sensualidad...

M.K.: Todavía no esta bien visto que se hable de esa estética de Siqueiros porque hay intereses políticos involucrados. El mural exhibe una enorme sensualidad. El hombre se regodea en la belleza de una mujer y le saca todo el partido. Hay un Siqueiros del que no se habla, yo lo conocí, usaba un Borsalino, los mejores trajes, y vivía en un barrio elegante.

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