19 de mayo 2005 - 00:00

La menos técnica, pero más inteligente

En técnica y diseño, el film que cierra la saga de «LaGuerra de lasGalaxias»aporta menosque cualquierade las otrascinco, endrama yprofundidad,es el mejor.
En técnica y diseño, el film que cierra la saga de «La Guerra de las Galaxias» aporta menos que cualquiera de las otras cinco, en drama y profundidad, es el mejor.
«La Guerra de las Galaxias. Episodio III - La venganza de los Sith» («Star Wars. Episode III - Revenge of the Sith», EE.UU., 2005). Dir.: G. Lucas. Int.: E. McGregor, H. Christensen, N. Portman, I. Mc-Diarmid, S. L. Jackson, J. Smits, A. Daniels, Ch. Lee, K. Baker, P. Mayhew.

Todos saben que Otelo es un buen hombre que sucumbe ante los celos, que el Rey Lear criará cuervos, y que cierto noble de nombre innombrable acepta un presagio y lo convierte en la excusa para aniquilar a medio mundo y tomar un reino.

En términos más obvios y cinematográficos, al final, el Titanic siempre se hunde. En todo caso, el nuevo episodio de «La Guerra de las Galaxias» está más cerca del espíritu Kurosawa de «Trono de Sangre» o «Ran» que de cualquier naufragio hollywoodense. Lo que no es extraño, teniendo en cuenta que la primera «Guerra de las Galaxias» de 1977 también se inspiraba claramente en una aventura menos reconocida de Kurosawa, «La Fortaleza Oculta».

Luego de 5 películas disfrutadas por millones de personas durante décadas en sus distintas versiones, formatos, box sets, sagas en TV, etc., merchandising incluido, hay que dar por sentado que 99% de los espectadores que compren una entrada para ver Episodio III tienen claro qué es lo que les van a narrar.

El aprendiz de Jedi, Skywalker, considerado el prometido entre los caballeros Jedis, se dejará seducir por el Lado Oscuro de la Fuerza y terminará convertido en el archivillano Darth Vader, sin poder liquidar al par de Jedis Kenobi y Yoda, y sin poder conocer ni educar de acuerdo con sus ideas a sus hijos Luke y Leia.

La primera media hora de los 140 minutos de Episodio III ofrece bataholas digitales entretenidas pero no especialmente memorables. Buen truco para que el espectador baje la guardia, y un par de actos más tarde se encuentre sumergido en un clima angustiante que no da tregua hasta el final.

Analizando fríamente algunos momentos culminantes de la transformación de un Jedi en
Darth Vader, y de una democracia en dictadura, se podría decir que faltan detalles desagradables por todos lados, y que el joven con rulitos se pasa de bando de manera un poco abrupta. Sin embargo el implacable crescendo operístico oprime sin piedad al mejor estilo de una tragedia shakesperiana en versión samurai, incluyendo dos o tres escenas y chistes tontos dispuestos para relajar al espectador antes de enfrentarlo sin anestesia con el siguiente bombardeo de climas oprimentes.

•Compromiso

En técnica y diseño, la película aporta menos que cualquiera de las otras cinco; en drama y compromiso, ésta es la mejor de la saga junto a la también oscura «El imperio contraataca». La última hora tiene la fuerza, la audacia y la ingenuidad del Hollywood de principios del sonoro, mientras que la parte central convierte un serial de matiné en un formidable film político tan espontáneo como ominoso (los Jedis defiendena un político que en realidad es el líder Oscuro, y uno de ellos se deja llevar por esa mala influencia, por puros intereses personales, hasta que no le importa masacrar niños).

La diabólica interpretación de
Ian Mcdiarmid como el político corrupto de las galaxias se roba la película. Y en este caso las luchas, bichos y droides no importan tanto como el drama: la larga escena que describe la confusión interior del Jedi a punto de caer funciona como una impensable cruza entre Bergman y Flash Gordon.

Cualquier pecado que haya cometido
Lucas en el pasado, se redime con el encuadre torcido y poco carismático para mostrar el nacimiento de Darth Vader: no hay manera de que este símbolo del mal resulte atractivo a partir de esa puesta en escena, casi tan oscura y deprimente como el mundo gris de la olvidada ópera prima de Lucas «THX 1138». Y no hay modo de no destacar este vínculo entre 5 películas como un hito del compromiso de un director y guionista venciendo a su más oscuro lado marketinero.

Dejá tu comentario

Te puede interesar