19 de mayo 2005 - 00:00
La menos técnica, pero más inteligente
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En técnica y diseño, el film que cierra la saga de «La
Guerra de las
Galaxias»
aporta menos
que cualquiera
de las otras
cinco, en
drama y
profundidad,
es el mejor.
Analizando fríamente algunos momentos culminantes de la transformación de un Jedi en Darth Vader, y de una democracia en dictadura, se podría decir que faltan detalles desagradables por todos lados, y que el joven con rulitos se pasa de bando de manera un poco abrupta. Sin embargo el implacable crescendo operístico oprime sin piedad al mejor estilo de una tragedia shakesperiana en versión samurai, incluyendo dos o tres escenas y chistes tontos dispuestos para relajar al espectador antes de enfrentarlo sin anestesia con el siguiente bombardeo de climas oprimentes.
•Compromiso
En técnica y diseño, la película aporta menos que cualquiera de las otras cinco; en drama y compromiso, ésta es la mejor de la saga junto a la también oscura «El imperio contraataca». La última hora tiene la fuerza, la audacia y la ingenuidad del Hollywood de principios del sonoro, mientras que la parte central convierte un serial de matiné en un formidable film político tan espontáneo como ominoso (los Jedis defiendena un político que en realidad es el líder Oscuro, y uno de ellos se deja llevar por esa mala influencia, por puros intereses personales, hasta que no le importa masacrar niños).
La diabólica interpretación de Ian Mcdiarmid como el político corrupto de las galaxias se roba la película. Y en este caso las luchas, bichos y droides no importan tanto como el drama: la larga escena que describe la confusión interior del Jedi a punto de caer funciona como una impensable cruza entre Bergman y Flash Gordon.
Cualquier pecado que haya cometido Lucas en el pasado, se redime con el encuadre torcido y poco carismático para mostrar el nacimiento de Darth Vader: no hay manera de que este símbolo del mal resulte atractivo a partir de esa puesta en escena, casi tan oscura y deprimente como el mundo gris de la olvidada ópera prima de Lucas «THX 1138». Y no hay modo de no destacar este vínculo entre 5 películas como un hito del compromiso de un director y guionista venciendo a su más oscuro lado marketinero.



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