17 de mayo 2004 - 00:00
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León Arslanian
Hay, sin embargo, dos detalles no menores en las características de la purga:
• No tiene, a diferencia de la efectuada a fines de los '90 durante la gobernación de Eduardo Duhalde, «tono político». A pesar de que siempre hay malestar en la fuerza ante este tipo de depuraciones masivas, en este caso se trató de policías prontuariados por delitos, «no de depuración ideológica», según interpretó un funcionario bonaerense.
• En ese sentido, queda claro porque en la primera etapa es mayoritaria la cantidad de suboficiales: siete de cada diez expulsados son de ese rango. En 1998, Arslanian quiso generar un «cambio» en la Bonaerense y expulsó a 309 uniformados, en general eran jefes. Esta vez, en cambio, de los 303 removidos menos de 100 corresponden a la jerarquía de oficiales.
• Superpoderes
A poco más de una semana de lograr, en el Parlamento, la sanción de una ley que le otorgafacultades especiales para echar policías y realizar compras, Arslanian hizo uso de ese permiso y anunció la purga que tomó por sorpresa al peronismo legislativo.
Incluso dejó malparado al senador Horacio Román, que operó por la sanción de la ley de emergencia policial en la Legislatura, asegurando a los peronistas que dudaban de otorgarle «superpoderes» a Arslanian, que éste les había prometido que no los usaría para «joder a los polis». El ministro dio sus argumentos: de los 303 policías exonerados, 116 -a pesar de estar acusados de «graves delitos»- todavía estaban en actividad en la fuerza. Con eso, Arslanian sembró dudas sobre la determinación de sus antecesores para castigar a los uniformados cuestionados.
Por esa causa, en poco tiempo, habrá otro régimen: en el paquete de reformas que anunció el último jueves, anticipó que todos los sumarios deberán resolverse en no más de 120 días, cuando en la actualidad la investigación de denuncias contra efectivos demoran hasta 5 años.
Con eso, podría ser todavía mayor la cantidad de uniformados que tendrán que abandonar la fuerza. Quizá, incluso, se alcance los niveles de 1998, año clave de la reforma anterior: por entonces, más de 1.600 uniformados fueron dados de baja de la Policía. Este año, la cifra se eleva a poco más de 500: los 303 expulsados el sábado, el jefe y subjefe de la fuerza Eduardo Colaci y Carlos Pérez, y los más de 200 oficiales y suboficiales que fueron pasados compulsivamente a retiro por tener la edad para jubilarse, entre los casos más relevantes.


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