24 de abril 2026 - 07:00

Alquileres y ley de Inviolabilidad a la Propiedad Privada: ¿nace una nueva grieta entre propietarios e inquilinos?

El proyecto acelera desalojos y abre un nuevo debate. Podría sancionarse en breve en el Congreso. Riesgos legales y cómo impacta en ambas partes.

Inquilino revisa documentación en plena mudanza, una escena cada vez más frecuente ante la presión de los costos y posibles cambios en la normativa.

Inquilino revisa documentación en plena mudanza, una escena cada vez más frecuente ante la presión de los costos y posibles cambios en la normativa.

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La posible sanción de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada vuelve a tensionar el mercado de alquileres y abre una nueva discusión entre propietarios e inquilinos. El eje está puesto en la agilización de los desalojos, con plazos más cortos y procesos más rápidos, en un contexto donde el acceso a la vivienda ya se encuentra bajo presión.

El proyecto, que podría avanzar en el Congreso en los próximos días, introduce cambios relevantes en distintas normas. Entre ellos, reduce tiempos de intimación de pago, habilita procesos sumarísimos y busca acortar significativamente los plazos judiciales para recuperar un inmueble.

Desde el lado de los propietarios, el diagnóstico es claro: la falta de seguridad jurídica desincentiva la oferta. Karina González y Germán Matienzo, de Propietarios Unidos Argentina, sostienen que hoy existe un problema estructural. “La excesiva duración de los procesos de desalojo retrae la oferta. Si hay reglas claras, más propietarios van a volver al mercado”, explicaron.

En ese sentido, remarcaron que el sistema actual traslada costos al dueño. Señalaron: “El propietario no solo deja de cobrar el alquiler. También debe afrontar expensas, servicios y mantenimiento sin poder disponer de su propiedad”, señalaron.

Desalojos exprés: el punto más sensible

El corazón del proyecto está en la aceleración de los desalojos. La iniciativa plantea plazos de entre tres y seis días para regularizar deudas, con la posibilidad de avanzar sin necesidad de esperar una sentencia firme.

Para los propietarios, esto corrige una distorsión histórica. Enrique Abatti (h.), abogado especialista en Derecho de la Empresa y directivo de la Cámara de Propietarios (CAPRA), explicó que los tiempos actuales son incompatibles con el mercado. “Un juicio de desalojo puede durar más de un año y en casos de intrusión hasta tres. Eso desalienta la inversión y termina encareciendo los alquileres”, afirmó.

Desde esa mirada, el proceso sumarísimo mejora la eficiencia del sistema. “En muchos casos la discusión es simple: si el contrato venció o si se pagó. No hay motivo para procesos largos”, sostuvo.

Bibiana Varela Guijarro, también directiva de la Cámara de Propietarios, señaló que el objetivo es reforzar la seguridad jurídica. “El proyecto apunta a proteger el derecho de propiedad y generar condiciones para que se reactive la inversión en el sector inmobiliario”, explicó.

Además, destacó que la reforma no se limita a los desalojos. Varela Guijarro agregó: “Incluye modificaciones en distintas leyes vinculadas a la propiedad, desde expropiaciones hasta registros inmobiliarios”.

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Una pareja enfrenta la incertidumbre de dejar su vivienda en medio de un conflicto de alquiler, en un contexto donde los desalojos podrían acelerarse

Una pareja enfrenta la incertidumbre de dejar su vivienda en medio de un conflicto de alquiler, en un contexto donde los desalojos podrían acelerarse

Desde Propietarios Unidos, el enfoque apunta a un cambio de lógica. “El dueño deja de asumir todo el riesgo. Con un sistema más ágil, se pueden flexibilizar requisitos y facilitar el acceso a alquileres”, indicaron Matienzo y González.

La mirada de los inquilinos: advertencias y críticas

Del lado de los inquilinos, la evaluación es opuesta. Ludmila Mazzoni Amado, abogada experta en derecho inmobiliario y defensora de inquilinos, consideró que el proyecto no logra un equilibrio. “Claramente inclina la balanza hacia los propietarios. No incorpora medidas que contemplen la situación de quienes alquilan”, sostuvo.

Uno de los puntos más críticos es la posibilidad de desalojos sin sentencia firme. Explicó: “Se habilita avanzar con el desalojo mientras el proceso judicial sigue en curso. Eso implica saltear etapas fundamentales y debilita el derecho de defensa”.

También cuestionó la falta de diferenciación entre situaciones. “Se coloca en el mismo plano una usurpación y un conflicto contractual. No es lo mismo alguien que ocupa ilegalmente una propiedad que una persona que tuvo un atraso o un reclamo legítimo”, indicó Mazzoni Amado.

Según su visión, el contexto económico agrava el problema. “Los alquileres vienen subiendo fuerte y representan una de las principales preocupaciones de las familias. Este tipo de medidas puede aumentar la inestabilidad”, afirmó.

Además, alertó sobre el impacto en sectores vulnerables. Mazzoni Amado amplió: “No se contemplan situaciones donde hay familias o niños. El riesgo social es alto si no se incluyen criterios diferenciados”.

El análisis técnico: oferta, demanda y negociación

Desde una mirada más estructural, Julián Insúa, investigador de la Fundación Tejido Urbano, planteó que el debate no puede centrarse solo en los desalojos.

“El problema de base es la dificultad para acceder a la vivienda y los bajos ingresos. Eso explica el crecimiento de inquilinos”, explicó.

En ese contexto, el proyecto puede tener efectos mixtos. Insúa señaló: “Mejorar la seguridad jurídica puede incentivar la oferta. Hay viviendas vacías que podrían volver al mercado”.

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Desde el lado de los propietarios aseguran que una mayor seguridad jurídica podría impulsar la oferta de inmuebles en alquiler

Desde el lado de los propietarios aseguran que una mayor seguridad jurídica podría impulsar la oferta de inmuebles en alquiler

Sin embargo, advirtió sobre los riesgos sociales. “Un desalojo es un evento de alto impacto económico y emocional. Si no funcionan las instancias previas de negociación, el problema se agrava”, sostuvo.

Para Insúa, el foco debería estar antes del conflicto. Explicó: “El desalojo es la última instancia. Es el fracaso de la negociación. Sería más útil fortalecer mecanismos de mediación”.

También remarcó la importancia de la información. “Muchas personas no conocen sus derechos ni las herramientas disponibles. Una mayor transparencia ayudaría a evitar conflictos”, indicó.

Qué cambia para propietarios e inquilinos

Si el proyecto avanza, el mercado de alquileres podría modificar su dinámica. Para los propietarios, implicaría menor riesgo y mayor previsibilidad.

Desde ese punto de vista, podría haber más oferta. “Si existe la certeza de recuperar el inmueble ante un incumplimiento, la propiedad vuelve más rápido al mercado”, indicaron González y Matienzo desde Propietarios Unidos.

También se abre la posibilidad de flexibilizar condiciones. Menores exigencias de garantía o ingresos podrían facilitar el acceso para ciertos inquilinos.

Para los inquilinos, el escenario es más complejo. La aceleración de los desalojos reduce los márgenes ante conflictos o atrasos en el pago.

Mazzoni Amado advirtió que esto puede generar mayor rotación. Afirmó: “Se pierde previsibilidad. Se vuelve más difícil sostener un contrato en el tiempo”.

Claves para firmar un contrato en este contexto

En un escenario de cambios, los especialistas coinciden en un punto: los contratos de alquileres pasan a ser centrales. La precisión en cada cláusula puede marcar la diferencia.

Mazzoni Amado recomendó asesorarse antes de firmar. “Es fundamental entender cada condición y prever posibles conflictos”, explicó.

Entre los puntos clave, se recomienda lo siguiente:

  • Forma de actualización del alquiler.
  • Índice utilizado.
  • Responsabilidades sobre reparaciones.
  • Condiciones para iniciar un desalojo.

También insistió en documentar todo. “Nada debe quedar de palabra. Guardar comprobantes es clave”, señaló Mazzoni Amado.

Propiedades Compraventa Alquileres
Claras, precisas y sin ambigüedades, las condiciones contractuales son clave para evitar conflictos entre propietarios e inquilinos y garantizar mayor previsibilidad en los alquileres

Claras, precisas y sin ambigüedades, las condiciones contractuales son clave para evitar conflictos entre propietarios e inquilinos y garantizar mayor previsibilidad en los alquileres

Desde la Fundación Tejido Urbano, Insúa sumó otro elemento. “Es importante incluir mecanismos de mediación dentro del contrato. Eso puede evitar llegar a instancias judiciales”.

Además, destacó la necesidad de alinear expectativas. “Un esquema de ajuste que acompañe los ingresos puede reducir riesgos para ambas partes”, explicó Insúa.

Un mercado en plena reconversión

El mercado de alquileres atraviesa una etapa de transición. Sin una ley específica vigente y con precios en alza, las tensiones entre propietarios e inquilinos se profundizan.

El proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada busca intervenir en ese escenario, pero expone diferencias profundas entre las partes.

Por un lado, los propietarios reclaman reglas claras y procesos más rápidos. Por el otro, los inquilinos advierten sobre la pérdida de protección y el aumento de la vulnerabilidad.

El resultado dependerá de cómo se implementen los cambios y de la capacidad del sistema para equilibrar intereses.

Mazzoni Amado concluyó: “El derecho a la vivienda debe ser protegido. Cualquier reforma tiene que contemplar esa dimensión para no generar más exclusión”.

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