13 de septiembre 2004 - 00:00

Ya entrena la Bonaerense II

A espaldas de la mirada pública, 344 jóvenes se entrenan 14 horas por día en un cuartel de Mercedes para integrar la nueva policía que se encargará de reprimir el delito en el conurbano de la provincia de Buenos Aires. Los instruyen profesionales de la Gendarmería como una forma de tenerlos lejos de las rutinas de la actual Policía, algunas de ellas bajo observación y aun de sospecha. Un cronista de este diario compartió una jornada de entrenamiento junto con este grupo que estará en las calles a fin de año y recogió algunas curiosidades de la Bonaerense II. Por ejemplo, que no ha habido prácticamente deserción, que la mitad son mujeres y que muchos de ellos son descendientes de policías que desean continuar la saga familiar.

Ya entrena la Bonaerense II
Respetuosa y respetada, ajena a la «maldita» Policía que Eduardo Duhalde alguna vez calificó como la «mejor del mundo». Así, según León Arslanian, deberá ser la Policía de Buenos Aires II, grupo que contrarreloj se entrena para, antes de fin de año, salir a patrullar la selva del conurbano.

Son 344 jóvenes, repartidos casi en partes iguales entre hombres y mujeres, que luego de recibir más de 400 horas de teoría iniciaron la etapa más compleja: una instrucción en la que, en algo más de tres meses, agotará un arsenal de 37 mil municiones.

En rigor, ése es sólo uno de los escalones del entrenamiento intensivo y profesionalizado que, durante las casi 14 horas diarias de capacitación, incluye desde ejercicios de persecuciónen vehículos hasta tácticas de preservación de la escena del crimen o atención de partos.

Tendrá, además, otra particularidad: por primera vez, la formación de los policías se hace fuera de la órbita de la Bonaerense. Los capítulos teóricos se dictaron en la Universidad de Lomas de Zamora; y los prácticos, en el Instituto de Formación Cabo Juan Adolfo Romero de Gendarmería Nacional, ubicado en Mercedes.

No fue una elección casual: en esa institución se capacitan los gendarmes y prefectos que participan de las misiones internacionales de monitoreo que realiza la ONU en los países en conflicto. Así y todo, tienen un régimen especial desmilitarizado.

Por eso, urgido por disponer de nuevos efectivos, Arslanian eligió el instituto -reconocido por su nivel-y para aislar a los nuevos policías que prácticamente no tendrán vínculo con otros uniformados hasta el momento en que salgan, en dúos, a recorrer el conurbano.

De hecho, primero se formaron con docentes universitarios y, ahora, los instructores son gendarmes.

Pero cuando salgan a las calles, con un uniforme distinto del de los demás efectivos de la Bonaerense -será de un azul más intenso, con un distintivo naranja y un diseño deportivo-, apenas serán
una gota en el océano de los 47 mil policías provinciales.

Serán, quizás,
el embrión de un cambio que, Felipe Solá y Arslanian esperan que genere un efecto contagio y marque una nueva etapa en la cuestionada Bonaerense.

En Mercedes, uniformados con un overol azul, los 344 aspirantes -186 hombres, 156 mujeres- inician el día a las 6, y, tras una larga jornada de entrenamiento, lo concluyen pasadas las 21.
Son cerca de 14 horas diarias de entrenamiento que, al terminar el curso, sumarán un total de 550 horas.

En el proceso, habrán practicado tiro con pistolas 9 mm, metralletas UZI y escopetas 12/70, rudimentos de primeros auxilios, el código de ética para uniformadosy procedimientos policiales, desde cómo realizar una detención hasta la toma de pruebas luego de un ilícito.
A pesar de eso, en los primeros días del curso -que según el comandante mayor
Guillermo Colla, responsable del instituto, son los «más difíciles»- sólo se produjeron cuatro bajas: pero dos de ellos ya se arrepintieron y se reincorporarán a partir de esta semana.

«Se percibe que tienen una gran voluntad por aprender y son muy responsables»,
elogió Colla a los aspirantes.

• Explicación

El mínimo nivel de bajas tiene otra explicación: de los 6.000 interesados en ingresar en la nueva Policía, se inscribieron 2.000 que, luego de una «rigurosa» selección, se redujeron a 400 aspirantes «aptos», según Ana Clemens, subsecretaria de Formación del Ministerio de Seguridad provincial.

En esa instancia, presumen los funcionarios,
pesa más la predisposición a calzarse el uniforme policial -en muchos casos vindicativo de una herencia familiar (ver vinculada)- que el sueldo de $ 754, en bruto, que cobran desde que comenzaron la etapa de instrucción.

Aquella depuración relevó un detalle interesante:
a pesar de que entre los inscriptos iniciales sólo 30% eran mujeres, tras la preselección cerca de la mitad de los cupos fue ocupada por damas.

El equilibrio entre hombres y mujeres será un dato singular más de la promoción que patrullará el conurbano a partir de diciembre -o a más tardar enero-y estrenará el régimen de escalafón único en el que
ya no existirá la distinción entre oficiales y suboficiales.

Pero aun después del debut, los nuevos policías seguirán la formación: por día, cumplirán seis horas de patrullaje a las que deberán sumar otras cuatro de formación. El entrenamiento permanente, lo define
Arslanian, es con la ilusión de, esta vez, revertir los fracasos pasados.

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